Es Tiempo de Conectar, noviembre 03

Dios llama a los ocupados

Si estás esperando tener tiempo libre para servir a Dios, probablemente nunca lo harás. A Dios le gusta llamar a gente ocupada, a la que le va bien, y les abre los ojos a la necesidad que tienen al lado, no estoy seguro que le guste llamar a los desocupados;

“Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén. Me dijeron: «Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada, y las puertas fueron consumidas por el fuego». Cuando oí esto, me senté a llorar. De hecho, durante varios días estuve de duelo, ayuné y oré al Dios del cielo,” Nehemías 1:2-4.

Hoy comenzamos una serie sobre liderazgo, de la mano de Nehemías. Y antes de ver cómo reconstruyó el muro de Jerusalén, necesitamos ver dónde estaba cuando Dios lo llamó.

Nehemías no estaba desempleado ni buscando qué hacer. Era el copero del rey de Persia, el imperio más poderoso de su tiempo. Vivía en el palacio de Susa, tenía la confianza del rey, un buen salario y una agenda llena. Humanamente hablando, le estaba yendo muy bien. Jerusalén estaba a más de mil quinientos kilómetros, lo suficientemente lejos como para que le reprocharan no hacer nada y seguir con su vida.

Recordemos que en ese tiempo no había trenes, ni coches ni aviones ni teléfonos pero Nehemías hizo una pregunta: ¿cómo están los de Jerusalén? Y la respuesta le rompió el corazón.

Tres puntos

1. Dios llama a los ocupados

Al recorrer la Biblia podemos ver un patrón.

  • Moisés estaba ocupado pastoreando ovejas cuando Dios lo llamó.
  • Gedeón estaba ocupado trillando trigo y preocupado que no le robaran la cosecha.
  • Eliseo estaba arando con doce yuntas de bueyes cuando el profeta Elías lo llamó.
  • Pedro y Andrés estaban ocupados echando las redes.
  • Mateo estaba ocupado sentado y muy probable feliz cobrando impuestos.

Dios no busca gente con tiempo de sobra; busca gente fiel y efectiva en lo que ya está haciendo.

Truett Cathy fundó Chick-fil-A, una de las cadenas de restaurantes de venta de pollo más grandes y exitosas de Estados Unidos. Aun así, durante más de cincuenta años enseñó cada domingo una clase bíblica en su iglesia a muchachos de trece años.

El expresidente de los Estados Unidos Jimmy Carter enseñó escuela dominical durante casi toda su vida adulta, desde los 18 años hasta los 95 años.

Vivían quizás más ocupados que la mayoría de gente exitosa, pero entendieron que el éxito no los eximía del llamado a servir.

2. El éxito no es una excusa sino una plataforma

A Nehemías le iba bien, y precisamente por eso Dios lo podía usar. Su cercanía al rey le abrió puertas, recursos y cartas de autorización.

Leemos en el Libro de Ester en el AT que algo parecido le pasó a la Reina Ester cuando su tío Mardoqueo viendo la amenaza de aniquilación que había hacia los judíos de su época le dijo: ¿quién sabe si para esta hora has llegado al reino?

Tu posición, tus contactos, tu experiencia y tus recursos no son solo para tu comodidad. Dios te los dio para algo más grande que tú.

3. No tienes que ir lejos para encontrar la necesidad

Nehemías tuvo que viajar más de mil quinientos kilómetros. Tú no. Hoy la necesidad está a la vuelta de la esquina: jóvenes sin rumbo ni propósito, familias rotas, drogadicción, pobreza, la soledad de la gente, la corrupción, y algo quizás más peligroso: la indiferencia de la gente buena.

Jesús contó la historia de un hombre herido en el camino. Un sacerdote y un levita, gente religiosa y ocupada, pasaron de largo. Martin Luther King Jr. escribió desde la cárcel de Birmingham que su generación tendría que arrepentirse no solo de las palabras de odio de los malos, sino del silencio espantoso de los buenos.

El muro derribado puede estar en tu calle, en tu oficina o en tu propia familia.

Aplicación

Todo empezó con una pregunta: ¿cómo están los de Jerusalén? “¿Cómo están…?

Esta semana, hazte la misma pregunta sobre los que tienes cerca: ¿cómo están los jóvenes de mi barrio? ¿Cómo está mi compañero de trabajo? ¿Cómo está la familia que vive al lado? Pregunta, escucha, y deja que Dios te rompa el corazón.

Hermelina fue contratada por mi hermosa madre para servir en nuestra casa, era una mujer muy golpeada, muy amargada, lloraba del dolor por la artritis pero un día vió el cambio que Jesús había hecho en mi vida y comenzó a visitar un grupo de oración cerca de su casa en un barrio apartado y un día ella me invitó a celebrar Navidad con su familia y cuando fuí quedé sorprendido de ver tanta pobreza. Era una mujer llena de más de 10 niños y dejada por su marido. El sólo hecho de visitarla impactó mi vida.

Y no digas que estás demasiado ocupado. Quizás Dios te puso exactamente donde estás, con lo que tienes, para esta hora.

Oración

Señor, gracias por el trabajo, la posición y las bendiciones que nos has dado. Perdónanos cuando las hemos usado solo para nuestra comodidad, o cuando hemos pasado de largo frente a la necesidad, como el sacerdote y el levita.

Abre nuestros ojos para ver los muros derribados que tenemos cerca, y rompe nuestro corazón por lo que rompe el tuyo. Que nuestra ocupación no sea excusa, sino plataforma para tu propósito. Aquí estamos, para esta hora. En el nombre de Jesús, amén.

Cursos Virtuales

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación.