Es Tiempo de Conectar, noviembre 18
El Gozo
El coro dice, “Yo tengo gozo en mi alma, gozo en mi alma, gozo en mi alma y en mi ser, aleluya, gloria a Dios.”
Cuando yo tenía diecinueve años, empecé a leer la Biblia para contradecir a unos misioneros que habían llegado a mi ciudad; yo les dije que ya había superado la etapa de la religión y que no estaba interesado pero como en su grupo había una jóven muy bonita, seguí interactuando con ella y para poder contradecirla necesitaba más conocimiento, así que empecé a leer el evangelio de Mateo.
Una noche, antes de dormir y después de haber estado con amigos del barrio haciendo lo que no debía, leí en Mateo 11:28 donde Jesús dice, “Vengan a mi los que están cansados y cargados y yo les daré descanso,” en ese momento era como si el mismo Jesús hubiera salido de las mismas páginas y me lo estuviera diciendo a mí directamente y sentí un gozo que no sabía de dónde venía.
El gozo del Señor fue lo que creó en mí mayor interés de experimentar a un Jesús vivo, un Jesús que habla por medio de Su palabra. Había razones para estar cargado, la vida en nuestra familia en este momento era difícil, mis papás estaban separados y mi mamá tuvo qué conseguir un empleo para sostener a una familia con seis hijos creciendo en edad.
El gozo del Señor es fundamental en la vida cristiana.
A lo largo de la Biblia encontramos numerosos versículos que nos animan a encontrar el gozo y la felicidad en Dios, aun en medio de los momentos difíciles. Ya sea en los Salmos, los Evangelios o las Epístolas, la Biblia está llena de pasajes que nos recuerdan la importancia de regocijarnos en el Señor.
La Biblia nos enseña que no solo es importante para nuestro propio bienestar, sino que también es una forma de honrar a Dios y mostrar nuestra gratitud por todos sus beneficios. Es una manera de conectarse con Dios y encontrar paz y contentamiento en su presencia.
Es apenas lógico que encuentres gozo, alegría, descanso, reposo cuando haces una transferencia; transfieres tus problemas, tus deficiencias, tus pecados, tus faltas, tu depresión, tus tristezas, tus cargas, todo, y se lo depositas a Jesús, se lo entregas absolutamente todo, confiesas tus faltas y rindes todo a Él. ¡Hazlo en este momento!
Salmo 30:11-12,
“Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría, para que te cante y te glorifique y no me quede callado. ¡Señor mi Dios, siempre te daré gracias!”
Este mundo es cruel y cuando pasamos del lamento al gozo, la gente se da cuenta que algo ha pasado en nuestra vida. Uno de los frutos del Espíritu es el gozo y el gozo no se puede fabricar, lo tienes o no lo tienes, el gozo en Dios da gloria a Él, le reconoce como la fuente de todo.
Nada ni nadie nos puede quitar este gozo, ni los problemas, ni los que se oponen a nosotros, nada.
Cuando nos visitan personas de países desarrollados, países ricos, e interactúan con nuestros amigos que no tienen la misma prosperidad, que son personas con bajos recursos o que viven en medio de circunstancias difíciles, reconocen algo que ellos no tienen y es gozo en medio de sus circunstancias, estas personas reflejan una felicidad que ellos mismos con todas las comodidades y ventajas no tienen.
Es un mandamiento.
1 Tes. 5:16-18,
“Estén siempre gozosos. Oren sin cesar, den gracias a Dios en todo, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.”
Rom. 15:13,
“¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo!”
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