Es Tiempo de Conectar, noviembre 21

Aprendiendo a Orar

Lucas 11:1-2, “Una vez, Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos se le acercó y le dijo: Señor, enséñanos a orar, así como Juan les enseñó a sus discípulos. Jesús dijo: Deberían orar de la siguiente manera:

“Padre nuestro que estás en los cielos.”

Tu eres el Padre de todos, de mis amigos y de los que no son tan cercanos, de los que me han herido y de los que yo he herido. Tú Señor llenas el vacío de Padre con el que he vivido, un padre ausente, muy ocupado, abusador, alcohólico, etc. Llena este vacío de Padre en mi vida y gracias por los padres trabajadores, fieles, responsables, respetuosos y presentes. Abba Padre, eres el Padre más hermoso!

Vives en el cielo, vives en una esfera superior, sigues creando, que lo conoces todo, que gobiernas y has compartido con el hombre tu ser. “Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre.” Eclesiastés 3: 11.

Santificado sea tu nombre. eres santo y sublime, me presto no para usar el nombre de Dios o de Jesús en vano sino para reverenciar tu santo Nombre.

Venga a nosotros tu reino, venga tu gobierno a mi vida, a mi hogar, a mi iglesia, a mis relaciones, que tu reino se establezca y crezca en mi barrio, país, continente, que tu reino se establezca en todos los lugares del mundo. Un reino de justicia!

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, tu voluntad y no la mía, que me someta a tus propósitos así no sean de mi agrado, en el empleo que tengo, en la familia que tengo, en el lugar donde vivo, que se haga tu voluntad y no la mía. Tu voluntad es lo mejor que me puede ocurrir. Tu voluntad es que te ame y te sirva.

Danos hoy el pan de cada día, gracias que nunca me he acostado con hambre y nunca me ha faltado el pan diario pero a muchos otros que son menos afortunados que yo si, hay gente que sufre por inundaciones, por la guerra, por falta de empleo, úsame hoy para hacer una contribución.

Lo más duro, perdona mi ofensas así como yo perdono a los que me han insultado u ofendido, dame un corazón perdonador, hazme una persona de gracia de la manera que tú eres. Quita toda autojustificación, de creerme más justo, mejor que otros.

Restaura relaciones y sana las heridas causadas por una relación, heridas profundas, traiciones y ayúdame a liberar a esas personas, bendecirlas y dejarlas ir, es lo que más te agrada y lo que más me conviene.

Y Señor, no me dejes caer en tentación, reconozco mi fragilidad, mi carne me quiere dominar y guárdame de todo tipo de tentaciones, manejo del dinero, mentir, pecados sexuales, el orgullo y la tentación de rendirse a una baja autoestima.

Tuyo es el poder, tuyo es el reino, tuya la gloria, siempre ha sido así y siempre lo será.

Me produce gran descanso saber que sirvo a un Dios amoroso, tierno y que experimentó en carne propia en Jesús todo lo que yo experimento, se hizo pobre para que por medio de su pobreza yo fuera enriquecido.

Señor enséñanos a orar de esta manera, que viva esta oración clásica del cristianismo, que me hagas una mujer y un hombre de oración, que ore en todo tiempo. ¡Amén!

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