Es Tiempo de Conectar, noviembre 22
Ya te pertenece
Mi padre compró una propiedad rural en el municipio de San Luis, en Colombia y junto con mi hermano invirtieron sumas de dinero respetables en la producción de café pero cuando la guerrilla se puso muy fuerte en mi país, invadieron la propiedad, tomaron posesión y no se pudo regresar y todo se echó a perder.
Tuvieron qué pasar muchos años para que pudiéramos regresar y reclamar lo que legalmente era de mi padre y una vez la amenaza de secuestro y extorsión pasó, pudimos regresar y tomar posesión.
Todo el tiempo que estuvo en manos de este grupo al margen de la ley la propiedad era de mi padre sólo que no se podía disfrutar de ella ni de lo que esta propiedad producía porque otros habían tomado posesión.
A pesar de que mi padre era dueño no pudo tomar posesión. Existe una gran diferencia entre ser dueño y tomar posesión. Después de algunos años, se pudo tomar posesión y luego vender.
Tuvieron qué pasar más de cuarenta años en el desierto para que Israel tomara posesión de una tierra que les pertenecía por la promesa hecha cientos de años atrás a Abraham, Isaac y Jacob.
Leemos en Josué 18:3, “Entonces Josué les preguntó: «¿Cuánto tiempo más van a esperar para tomar posesión del resto de la tierra que el Señor, Dios de sus antepasados, les ha dado?”
Hay una tierra fértil, que fluye leche y miel que te pertenece, cuenta con abundantes aguas y gran potencial, una tierra donde se encuentra seguridad y donde el objetivo principal es adorar a Dios.
¿De qué somos dueños, qué nos pertenece, de qué tenemos qué tomar posesión?
No una tierra física donde hay tanto conflicto, sino el Reino de Dios. Jesús nos ha prometido una vida abundante, además de esto descanso, seguridad, somos herederos con Cristo de la naturaleza divina.
Dice en Apocalipsis 5:12, “y decían a gran voz: «El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.»”
Si se mira bien esta lista, es precisamente lo que la gente anda toda su vida procurando tener, lo que el Cordero conquistó para nosotros:
– Poder,
Capacidad de vencer la mediocridad, la tentación y toda fuerza del enemigo. La gente de Dios debe tener denuedo y enfrentar las corrientes modernas en contra de la familia tradicional, cambio de sexo, etc.
Dice en Romanos 8: 37, “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”
– Sabiduría,
Saber tomar las decisiones correctas, conocer la voluntad de Dios, caminar todos los días en el temor de Dios que es el principio de la sabiduría.
– Fortaleza,
La fuerza que necesitan nuestras familias, vencer conceptos de relatividad, vencer al enemigo, vencer la carne.
– Honra,
Todos queremos ser respetados, queremos tener un nombre, Jesús lo logró entregando su vida en la cruz, humillándose hasta la muerte y no cualquier clase muerte sino la muerte de un criminal.
– Gloria,
Jesús partió la historia en dos, AC y DC, el nombre de Jesús ha sido la figura central en nuestra historia y ha sido acogido por gente de toda raza, pueblo y nación.
Isaías 9:6-7,
“Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Su gobierno y la paz nunca tendrán fin.”
Ya se siente en el ambiente que viene la navidad, una celebración hermosa que el mundo cristiano celebra.
¡Ven Señor Jesús! Deseamos esta tierra, tierra donde reina el amor y la justicia. Amén.
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