Es Tiempo de Conectar, noviembre 26

Nunca dejes de Buscar a Dios

“Uzías tenía dieciséis años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén cincuenta y dos años. Su madre se llamaba Jecolías y era de Jerusalén. El rey hizo lo que era agradable a los ojos del Señor, así como su padre Amasías. Uzías buscó a Dios en el tiempo de Zacarías, quien le enseñó a temer a Dios; y mientras el rey buscó la dirección del Señor, Dios le dio éxito.” 2 Cron. 26:3-5

“Pero cuando llegó a ser poderoso, Uzías también se volvió orgulloso, lo cual resultó en su ruina. Pecó contra el Señor su Dios cuando entró al santuario del templo del Señor y personalmente quemó incienso sobre el altar del incienso.” 2 Cron. 26:16

Miguel era un joven líder de nuestra comunidad cristiana, un joven muy carismático con mucha pasión, gran comunicador y fue un gran instrumento predicando la Palabra. Sin embargo, un día quedó al descubierto una relación extramatrimonial con una joven que no era su esposa. Desafortunadamente, entró en disciplina, no se humilló, no corrigió su error y ese fue el fin de su liderazgo e influencia; lo último que he sabido es que perdió a su familia y trabaja como chofer de camiones.

Dice la Biblia que Uzías hizo lo que agradaba a Dios le fue bien pero cuando permitió el orgullo llegó su ruina. Comenzó muy bien pero terminó mal, vemos que no es suficiente comenzar con pasión, con entrega sino que que debemos permanecer, persistir en la búsqueda de Dios y mientras todo va bien darle a Dios todo el crédito.

Cuando pensamos que podemos vivir independientemente de Dios, pecar y pedir perdón, y llenarnos de autosuficiencia, allí es donde comienza la pobreza y la ruina.

Cuando le das a Dios el primer lugar en tu vida, cuando eres generoso(a) con todo lo que Dios te ha dado, cuando das a tu iglesia y a los necesitados, te va a ir muy bien.

Romanos 15:6 dice, “Las cosas que se escribieron en el pasado, para nuestra enseñanza se escribieron.

¿Qué enseñanza nos deja esto?

Que debemos permanecer fieles cuando todo va bien, no olvidarnos de dónde venimos, saber que si el Rey Uzías tuvo consecuencias por su orgullo y autosuficiencia, no voy a ser la excepción.

Ojo que la bendición no nos produzca indigestión.

Uzías se sintió fuerte, se llenó de orgullo y dejó de buscar a Dios. Uzías fue un rey que reinó por 52 años, uno de los reinados más largos de toda la historia de Israel porque tuvo dos ingredientes importantísimos que debe tener todo buen gobernante que quiere la bendición de Dios.

Hizo lo recto y dedicó grandes recursos en la reconstrucción de los muros, las puertas y el culto a Yahveh Dios.

Los líderes ejercen gran impacto cuando tienen coherencia entre sus vidas públicas y sus vidas privadas y no viven vidas fraccionadas, cuando se es el mismo mientras lo ven y mientras no lo ven.

La oración de Jesús en El Padre Nuestro fue, “venga a nosotros tu reino.” Cuando el Reino de Dios está en el centro de nuestras vidas, en el centro de nuestras motivaciones, Dios se agrada y bendice nuestros esfuerzos, sean materiales o espirituales.

Señor, venga a nosotros tu reino, que el enfoque de mi trabajo de mi vida sea participar en la reconstrucción de vidas que están fraccionadas por el pecado. Amén

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