Es Tiempo de Conectar, diciembre 20
Propósitos de Navidad
“«¡Miren! Yo envío a mi mensajero y él preparará el camino delante de mí. Entonces el Señor al que ustedes buscan vendrá de repente a su templo. El mensajero del pacto a quien buscan con tanto entusiasmo, sin duda vendrá», dice el Señor de los Ejércitos Celestiales.
«Pero ¿quién será capaz de soportar su venida? ¿Quién podrá mantenerse de pie y estar cara a cara con él cuando aparezca? Pues él será como un fuego abrasador que refina el metal o como un jabón fuerte que blanquea la ropa. Se sentará como un refinador de plata y quemará la escoria. Purificará a los levitas, refinándolos como el oro y la plata, para que vuelvan a ofrecer sacrificios aceptables al Señor.” Mal. 3:1-3
Así como en Israel había gran expectativa en los tiempos de la primera venida de Jesús, así mismo nosotros debemos tener expectativa de los tiempos que vivimos.
En nuestro mundo hoy existe gran confusión, hay muchas corrientes que están afectando a la familia, a la iglesia, la educación y en general los valores.
El enemigo no se queda quieto, dice la Biblia que el enemigo sabe que le queda poco tiempo, que sus días están contados y por eso ataca y oprime.
Debemos pedir a diario que Dios purifique nuestras vidas, que las limpie pues nada inmundo puede estar en Su presencia.
No bajar el estándar de la fe, mantener la barra alta, no comulgar con mediocridad espiritual, pecar y pedir perdón y así se va formando en mí un hábito que después se vuelve una esclavitud de la cual no es fácil zafarse.
Para esta época de Navidad, hagamos propósitos.
Coloca a Jesús en el centro de tu vida.
Despierta cada mañana con tu mente puesta en Jesús y vayámonos a dormir cada noche con nuestra mente puesta en Jesús.
Jesús quiere ser nuestro amigo, un hermano que comparte nuestra naturaleza humana. Él es como nosotros en todo, menos en el pecado. Aprender de sus palabras, de su ejemplo, de su gracia y bondad.
Una manera práctica de crecer en nuestra amistad con Jesús es encontrar tiempo para leer sobre la vida de Jesús en los Evangelios, memorizar un pasaje, un salmo, una porción de las Escrituras y reflexionar acerca de ese pasaje.
Compartir con los necesitados.
El plan de Dios para nuestras vidas es sencillo y hermoso. Él quiere que recibamos su amor y que compartamos ese amor con los demás y por medio de nuestro amor cambiar el mundo. Así hacemos tesoros eternos en el cielo que vamos a disfrutar cuando pasemos a mejor vida.
Tener todos los días una intención de servir, de mejorar la vida de alguien.
Eso significa que el amor empieza con aquellos que están más cercanos a nosotros, en nuestros hogares, en los lugares en los que trabajamos o en nuestra comunidad cristiana.
En términos prácticos, tenemos que tener más paciencia, más comprensión con las personas que forman parte de nuestras vidas. Concedámosle a los demás el beneficio de la duda, aceptemos a las personas tal como son, dejemos de ser tan tendientes a juzgar a los demás. Démosle un tono positivo a nuestra conversación y evitemos las críticas negativas.
Perdonar como Dios nos perdona.
Abrir nuestros corazones, abrir nuestras vidas, y mostrarle a la gente el amor de Cristo. Eso es lo que significa compartir nuestra fe. Significa amar a la gente, cuidar de ella, mostrarle misericordia y, sobre todo, perdón.
Cuando no perdonamos totalmente, esto perjudica nuestras relaciones. Siempre vamos a sufrir daño de alguna clase y nos van a ofender así que permanecer enojados o resentidos no cura nada. Sólo hace que las cosas nos lastimen por más tiempo.
Jesús puso la vara muy alta, algo imposible de lograr si dependemos de nuestra propia capacidad sin la ayuda del Espíritu Santo. Dice Jesús en Lucas 6: 35-36.
‘¡Amen a sus enemigos! Háganles bien. Presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa del cielo será grande, y se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos. Deben ser compasivos, así como su Padre es compasivo.
Hoy en oración oremos por alguna persona con la que estamos disgustados, con los que estamos enojados, en alguien que no nos gusta. Pensemos, oremos y volvámonos misericordiosos con esa persona.
Jesús nos da una hermosa enseñanza y nos dice que hagamos bien y va más allá y nos dice que amemos a esas personas que consideramos enemigos.
Entonces, hagamos una resolución, la resolución de perdonar a los demás como Dios nos perdona. ¡Cada vez, todo el tiempo!
Si esta reflexión ha hablado a tu vida, déjanos tu comentario, comparte con otros y suscríbete al canal.
Te animo a que hagas uno de nuestros cursos en www.conectarglobal.org que son sin costo alguno pero puedes hacer una contribución financiera, pequeña o grande, para el sostenimiento de Conectar Global en el enlace adjunto. https://conectarglobal.org/donaciones-oficial/