Es Tiempo de Conectar, diciembre 21
¡Oh Profundidades!
“Esto dice el Señor, el Rey y Redentor de Israel, el Señor de los Ejércitos Celestiales:
«Yo soy el Primero y el Último; no hay otro Dios. ¿Quién es como yo? Que se presente y les demuestre su poder; que haga lo que yo he hecho desde tiempos antiguos cuando establecí a un pueblo y expliqué su futuro. No tiemblen; no tengan miedo.
¿Acaso no proclamé mis propósitos para ustedes hace mucho tiempo?” Isaías 44:6-8
Dios nos busca y desea que desarrollemos una relación de intimidad con Él.
Moisés es un ejemplo de alguien que pudo desarrollar una relación tan íntima con DIos que leemos en Éxodo 33:11,
“…el Señor hablaba con Moisés cara a cara, como cuando alguien habla con un amigo.”
Santiago 4:5,
“¿O pensáis que la Escritura dice en vano: «El Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros nos anhela celosamente»?”
El mismo Dios ha venido a vivir en mi corazón por medio de Su Espíritu, y se entristece cuando permito cosas que no le agradan tengan cabida o cuando desvío mi atención y le doy prioridad a otras cosas.
El mundo necesita lo que tengo adentro, la esperanza del mundo está dentro tí y dentro de mí.
Jesús vive y quiere manifestarse poderosamente al mundo por medio nuestro.
Durante la Navidad celebramos la llegada de Dios a vivir entre nosotros, resucitó y envió su Espíritu para que viva dentro de nosotros. Hoy está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros pero su Espíritu, en la tierra, está en los creyentes y esa es la esperanza del mundo.
Desde hace dos mil años, Dios se manifiesta por medio de los creyentes, por medio de la Iglesia!
Rom. 8:19, dice que “toda la creación espera con anhelo el día futuro en que Dios revelará quiénes son verdaderamente sus hijos.”
Dice que todo lo creado espera la manifestación gloriosa de los hijos de Dios pero algo está frenando esta manifestación gloriosa y es que los creyentes necesitamos estar llenos de la presencia del Espíritu Santo, necesitamos darle prioridad a lo que realmente merece la prioridad y ésta es Dios.
¡Más que los regalos de navidad, que la comida que vas a preparar, que estar en familia, la prioridad es Dios!
¡Más que el aire que respiras, tu prioridad debe ser Dios!
¡Más que tu casa, tu familia, tu trabajo, tus deudas!
¡Dios se entristece cuando hay corazones que dicen: “No tengo tiempo”!
Romanos 11:33,
“¡Oh Profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!”
Por un momento, cierra tus ojos y piensa que estás en un lugar profundo, o en una nave espacial, de esas que están construyendo Elon Musk o Jeff Bezos y otras empresas, y que estás mirando a la tierra y al universo, fascinante ¿cierto?
O imagina que estás navegando sobre la famosa Gran Barrera de Coral en Australia y al mirar hacia el mar ves una imagen borrosa de los hermosos corales pero una vez decides ponerte la máscara y lanzarte al agua vas a poder observar uno de los lugares más hermosos del planeta, lleno de formaciones rocosas, corales y peces.
Ver la variedad de plantas y de la fauna marina, cantidades de peces de muchos colores nadando al frente tuyo, pero si no te hubieras clavado te hubieras perdido la imponente belleza que se encuentra allí.
Ahora imagina que estás explorando una cueva profunda y que llegas a un lugar donde encuentras formaciones de rocas inusuales donde es posible que encuentres piedras preciosas como el cuarzo, amatista, turquesa, rubíes o diamantes. Tienes que ir lo suficientemente profundo para descubrir lo que nunca has visto a simple vista.
En los dos ejemplos anteriores sólo es posible contemplar la belleza del coral o la majestuosidad de una cueva si se toma el tiempo suficiente para ir a lo más profundo.
Lo mismo es cierto en nuestra relación con Dios. Se puede tener una relación superficial o se puede profundizar y desarrollar una íntima relación con Dios encontrando así profundidades y alturas de su amor que nunca habías experimentado.
Las verdades de Dios son tesoros que no tienen precio y están escondidas en unas profundidades que la mayoría nunca toma el tiempo de explorar.
En Isaías el Señor te declara que solamente Él es Dios.
Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios: El Señor proclama su gloria contra los dioses falsos.
Un ídolo nunca puede ser el primero porque un ídolo necesita a alguien que lo haga. Un ídolo nunca puede ser el postrero porque se desgasta y se rompe.
Pero el Señor Dios de Israel es el primero y el postrero; Él es completamente único, y fuera de Él no hay Dios.
1 Tim. 2:5, “pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre.”
La gran noticia es cuando ores puedes ir directamente y sin intermediarios a Jesús, puedes depositar en Él tus cargas y una vez lo haces te puedes despreocupar, relajar, pues le corresponde a Él que actúe.
Hiciste una transferencia, le entregaste tus cargas y Él te da Su paz quedando tranquilo(a) que va a actuar en Su tiempo. Es el mejor negocio, la mejor transacción que podremos hacer.
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