Es Tiempo de Conectar, diciembre 29
Tiempos Nuevos, Nuevas Oportunidades
“Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza»” Apocalipsis 21:5 NTV.
Cree que hay un nuevo tiempo delante de tí, que las promesas sobre tu vida se van a empezar o se están cumpliendo. Un tiempo de salir de la monotonía, de la escasez, del desánimo, del estar acostumbrado a las malas noticias, sino que vas en dirección de ver la maravillas de Dios y los milagros que van a ocurrir en tu vida.
Pero debes tener en cuenta que depende de tí aprovechar este nuevo tiempo. Él ya hizo lo suyo, murió por tí, te resucitó con Él, te llenó de Su Espíritu y te prometió Su presencia. Pero ¿Cuál es tu parte en esto?
Escucha con cuidado a Miqueas 6:3-8 NTV:
“»Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho? ¿Qué he hecho para que te canses de mí?
¡Contéstame! Yo te saqué de Egipto y te redimí de la esclavitud.
Envié a Moisés, a Aarón y a Miriam para ayudarte.
¿No te acuerdas, pueblo mío, cómo el rey Balac de Moab intentó que te maldijera y cómo, en lugar de eso, Balaam hijo de Beor te bendijo?
Recuerda tu viaje de la arboleda de Acacias a Gilgal, cuando yo, el SEÑOR, hice todo lo posible para enseñarte acerca de mi fidelidad».
¿Qué podemos presentar al SEÑOR? ¿Qué clase de ofrendas debemos darle? ¿Debemos inclinarnos ante Dios con ofrendas de becerros de solo un año? ¿Debemos ofrecerle miles de carneros y diez mil ríos de aceite de oliva? ¿Debemos sacrificar a nuestros hijos mayores para pagar por nuestros pecados? ¡No!
Oh pueblo, el SEÑOR te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios.”
Después de leer o escuchar esto, pregúntate, ¿habrá algo que puedas darle a Dios y que Él todavía no lo tenga?
Por supuesto que la respuesta es no. A Dios no se lo puede comprar y no hay nada que podamos hacer, ningún sacrificio, ningún rezo, nada que podamos hacer para ser aceptados y debemos tener muy en claro que el don de la gracia es totalmente gratuito.
Lo que Él pide de ti es: «… Hacer justicia, y amar misericordia, y humillarnos ante nuestro Dios.» Vs 8.
Dios se cansa de la religiosidad de aquellos que creen que el favor de Dios lo podemos comprar con sacrificios, procesiones, rezos y actos públicos sin tener intimidad y comunión con el Espíritu Santo.
En este nuevo tiempo Dios nos pide:
Que hagas justicia.
Según el diccionario “justicia es el principio moral que lleva a determinar que todos deben vivir honestamente. Rectitud, imparcialidad, equidad, neutralidad, ecuanimidad, objetividad, honradez, honestidad, probidad, razón.”
Si queremos ver un nuevo tiempo en nuestra vida debemos salir de la zona cómoda y desafiarnos a nosotros mismos para hacer cosas nuevas. El hacer implica un acto de acción que demandará mayor esfuerzo y constancia de tu parte. Olvídate de querer rendirte, tienes qué persistir.
Amar misericordia.
Amar misericordia es amar el perdonar. Lo que tu amas no te cuesta dar porque nace hacerlo.
No se perdona por imposición sino porque te nace hacerlo, cuando decides amar al ofensor y al agresor, aprenderás a vivir una vida más ligera y llena de paz.
Perdonar es un acto diario y no una acción extraordinaria que haces de vez en cuando.
Humillarte ante tu Dios.
Una persona humilde siempre encontrará espacios y bendiciones nuevas. La humildad nos ayuda a mantener la perspectiva de las cosas, a no creer que nos merecemos las cosas y que las hemos obtenido.
El sacrificio que Dios ama es que vengas a Él en humildad, que reconozcas que tienes qué aprender a humillarte ante Dios, a depender de Su bondad y reconocer que no es por lo bueno que eres sino por su gracia y favor, de la misma manera cómo lo hizo Abraham cuando entregó a Isaac.
Estas son acciones de gratitud y no obras que buscan comprar algo.
Que Miqueas 6 nos recuerde que la gracia es gratuita y que una vida fiel es nuestra respuesta de gratitud. Las buenas obras no son el medio para obtener la salvación, sino su resultado.
“Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana.” (Mateo 11:30 NTV)
Dios va a hacer que en este nuevo tiempo que nuestras cargas, nuestros problemas y nuestras necesidades sean ligeras pero la parte nuestra es, “Hacer justicia, amar misericordia y humillarnos ante Dios.”
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