Es Tiempo de Conectar, septiembre 017
El engaño del performance
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.» Efesios 2:8-9
Pablo, estando preso en Roma no exhorta a la iglesia de Éfeso a que se esfuerce más, no les dice que no están dando la medida, que se pongan las pilas, les recuerda algo profundo y trascendental, algo que ya recibieron, que estaban muertos, y que Dios los hizo revivir, no como algo que hubieran merecido ni como recompensa, sino como regalo.
Pero nuestra tendencia y la del ser humano en general es convertir el regalo en una transacción.
En el siglo XVI, la Iglesia en Europa tenía el gran proyecto de construir la Basílica de San Pedro en Roma, no era cualquier proyecto y para poder reunir el dinero vendía indulgencias que reducían el tiempo en el purgatorio, incluyendo los pecados propios o de un familiar ya fallecido.
El fraile Johann Tetzel recorría Alemania recaudando los fondos con una frase que se volvió célebre:
«En cuanto la moneda en el cofre suena, el alma del purgatorio vuela.»
Era ni más ni menos la gracia de Dios puesta a la venta en una transacción económica.
por la misma época un joven monje agustino alemán, Martín Lutero, buscaba cómo agradar a Dios pues vivía atormentado por la culpa, el miedo al juicio divino y se sometía a severos castigos físicos, ayunos y vigilias para intentar aplacar la ira de Dios.
Un día mientras se castigaba recibió de su confesor, mentor y vicario general de la orden agustina, Johann von Staupitz, el mensaje de que Martín apartara los ojos de su propia miseria y los redirigiera hacia la gracia inmerecida de Dios.
Efesios 2 enseña que la salvación no se compra, no se merece, no se consigue por cuotas. ¡Se recibe!
“Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados… a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)
Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales…Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.” Efesios 2:1,5-9
Pero el «performance» no murió con las indulgencias. Solo cambió el lado de la moneda. Hoy no vendemos papeles, vendemos horas de servicio, versículos memorizados, culpa acumulada, hacemos del diezmo una transacción como si todo eso comprara la aprobación de Dios y seguimos, sin darnos cuenta, tratando de sonar la moneda en el cofre.
No nos esforzamos para ser aceptados, porque ya fuimos aceptados. Es la diferencia entre un empleado que cumple horario para cobrar su sueldo, y un hijo que ayuda en casa porque ya sabe que es de la familia. Mismo esfuerzo, motivación completamente diferente.
Oración: Padre, perdóname por las veces que trato tu gracia como una transacción, como si pudiera pagarte con mi esfuerzo lo que ya me diste gratis en la cruz. Hoy suelto el peso de tener que ganarme tu amor.
Lo recibo, no la tengo que comprar. Gracias porque no fue por mis obras, sino por tu regalo. Amén.
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Creado y narrado por Juan Bravo. producido por Conectar Global