Es Tiempo de Conectar, abril 002

Enfoque Inquebrantable de Jesús

“Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.” Lucas 9:51

Jesús sabía exactamente para qué había venido, no desvió su propósito, sino que con decisión afirmó su rostro, se enfocó; todas actividades que ejercía, la elección de los apóstoles, la resurrección de Lázaro, todo tenía un propósito, y lo que le esperaba en Jerusalén no era algo incierto, no lo tomó por sorpresa, sabía que había una humanidad por reconciliar con el Padre, una oportunidad de mostrar al Padre, traer esperanza y perdón.

Por miles de años que Dios habló por medio de los profetas, las actividades en el Templo tenían un significado como por ejemplo los sacrificios ofrecidos por el pecado y la rebelión, los ritos del Templo, todos apuntaban a Jesús.

Jesús sabía muy bien que lo esperaba el rechazo, la traición, el dolor y la muerte y aun así… afirmó su rostro.

En la semana previa a su crucifixión, vemos a Jesús:
Entrando a Jerusalén sabiendo que sería rechazado
Limpiando el templo con autoridad
Enseñando con claridad, sin temor a los líderes religiosos
Amando hasta el final, incluso a quienes lo traicionaron.
Nada lo distrajo, nada lo desvió. Su amor era tan grande, su visión era tan poderosa que nada lo detuvo.

Un enfoque eterno
Jesús no reaccionaba a las circunstancias, sino que respondía al propósito del Padre. Mientras otros buscaban poder, reconocimiento y control, Jesús tenía muy claro lo que le esperaba en Jerusalén, lo esperaba la cruz.

Jesús entendía algo que nosotros olvidamos fácilmente y es que el propósito es más importante que la comodidad.

La tensión del Getsemaní
Antes de la cruz, en el huerto, Jesús oró con intensidad. No fue fácil: “Padre, si es posible, pasa de mí esta copa…”
Pero su enfoque nunca cambió. “…pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”
No negó el dolor, pero tampoco abandonó su propósito.

Aplicación
Hoy vivimos en un mundo donde somos distraídos fácilmente y como resultado, cambiamos de dirección o propósito y nos detenemos fácilmente ante la incomodidad o retrocedemos ante la presión.
Pero Jesús nos da ejemplo y nos muestra otro camino:
Mantener el enfoque aun cuando cuesta, seguir adelante aun cuando duele y obedecer aun cuando no es fácil.

Preguntas clave
¿Tienes una visión sobre el Reino de Dios?
¿Tu prioridad es tu pequeño reino que va a desaparecer cuando mueras?
¿Si Dios te ha llamado a morir a tus planes, a tus pasiones, a tu control, estás dispuesto a abrazar tu Cruz?
¿Qué propósito sabes que Dios te ha dado… pero te cuesta enfrentar?
Jesús nos invita a que tomemos nuestra cruz, a que nos neguemos a nosotros mismos, que nos rindamos completamente a Él.
¡A que afirmemos nuestro rostro y caminemos en fidelidad!

Oración
Señor, danos un corazón firme como el tuyo. Que no vivamos distraídos, sino enfocados en tu propósito. Ayúdanos a obedecer aun cuando cueste y a confiar en que tu voluntad siempre es perfecta. Amén.

 

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Narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global

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