
Es Tiempo de Conectar, abril 003
Ábrete
“Luego, mirando al cielo, suspiró profundamente y dijo: «¡Efatá!», que significa «¡Ábrete!». Con esto, se le abrieron los oídos al hombre, se destrabó su lengua y comenzó a hablar normalmente.” (Marcos 7:34-35)
Este pasaje nos lleva al sur, a territorio gentil, a través de la región de la Decápolis, un grupo de diez ciudades helenísticas. Allí, Jesús se encuentra con un hombre sordomudo. Su incapacidad para oír o hablar lo aísla social y emocionalmente. Su condición no solo lo separa de la comunidad, sino que también lo deja incapaz de conectarse plenamente con los demás o de adorar de manera significativa.
La palabra aramea Ephphatha —“Ábrete”— es uno de los pocos casos en el Evangelio en que se conservan las palabras exactas de Jesús. Revela algo íntimo y poderoso. Jesús le habló al hombre en su lengua materna, conectando directamente con su necesidad y su contexto. El uso del arameo nos recuerda que Jesús ministró en el idioma de la gente, hablándoles como individuos con historias y luchas específicas.
Este momento también resalta un tema recurrente que quizás hayas notado en el Evangelio de Marcos: el secreto mesiánico. Después de realizar el milagro, Jesús le ordenó a la multitud que no se lo dijera a nadie. ¿Por qué? A lo largo de Marcos, Jesús le dice repetidamente a la gente que guarde silencio sobre su identidad y sus obras. Esto no se debe a que quisiera ocultar la verdad, sino a que sabía que aún no era el momento adecuado. Los malentendidos y las declaraciones prematuras sobre su misión podrían interferir con su propósito final: cumplir el plan redentor de Dios en la cruz.
Para los primeros aprendices del Maestro, este milagro fue otra experiencia que los puso a prueba. Estaban presenciando cómo el ministerio de Jesús se extendía mucho más allá del territorio judío, desafiando su comprensión del propósito del Mesías. En esta región helenística, la compasión y el poder de Jesús rompieron barreras culturales. Su obra les recordó a los aprendices que el Reino de Dios no se limitaba a Israel, sino que era para todos los que creyeran.
Vale la pena también subrayar la respuesta del hombre que fue sanado . A pesar de la instrucción de Jesús de permanecer en silencio, cuanto más insistía, más proclamaba la gente la noticia. El asombro y la alegría abrumadores de presenciar el milagro no se podían contener. La multitud declaró: “Todo lo hace bien.” (v. 37), haciendo eco del lenguaje de la creación en Génesis, donde Dios vio que todo lo que había hecho era bueno.
Puntos claves
Jesús habla nuestro idioma
Jesús hablaba arameo, el idioma local, demostrando su deseo de conectarse personal y significativamente con cada individuo.
El secreto mesiánico
Jesús a menudo le decía a la gente que guardara silencio sobre sus milagros, recordándonos que entender su misión requiere más que presenciar su poder: exige fe y conocimiento espiritual.
El Reino no conoce fronteras
La sanidad en territorio gentil revela la expansión del Reino de Dios, extendiéndose más allá de las fronteras culturales y geográficas.
Reflexión
Las palabras Ephphatha —“Ábrete”— no son sólo para el hombre de la historia. También nos hablan a nosotros. ¿Con qué frecuencia vivimos con los oídos cerrados, incapaces de escuchar la voz de Dios, o con corazones cerrados o endurecidos, vacilantes a la hora de confiar plenamente en Él? La sanación de Jesús es un recordatorio de que Él puede abrir nuestras vidas a Su gracia, Su verdad y Su misión.
Como Sus aprendices, estamos llamados a aprender de Su ejemplo: encontrarnos con las personas donde están, hablar su idioma y extender Su amor a todos, incluso en lugares que nos pueden resultar incómodos o inesperados.
Oración
Señor Jesús, Tú abres oídos y corazones con el poder de Tu palabra. Enséñame a escuchar Tu voz y a confiar en Tu tiempo y propósito. Ayúdame a ver más allá de mis límites y a compartir Tu amor con todas las personas. Abre mi vida a Tu gracia, para que pueda ser un instrumento para la obra de Tu Reino. Amén.
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Escrito por Jen Wilson, narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global