Es Tiempo de Conectar, abril 005

Cuando la esperanza parece llegar tarde… pero llega

María Magdalena con desespero, con ansiedad, con profundo amor por visitar la tumba de aquel que le cambió su vida, que la amó sin condiciones, a quien sirvió por algunos años, llega al sepulcro y lo encuentra vacío.

Corre, llora pero no entiende lo que ve, no tiene motivos para celebrar sino que está confundida, dolida por el horror que ella misma había presenciado en el Gólgota hacía apenas dos días, la manera cómo habían asesinado a un hombre que sólo hizo el bien. En su mente todo había terminado.

Ella misma había presenciado la tumba donde colocaron su cuerpo y ¿Qué remedio podía haber para la muerte?

De manera similar muchos oramos y no recibimos respuesta. Creemos con sinceridad que las cosas van a mejorar pero al contrario, empeoran. Esperamos en Dios y todo se nos cae.

Familias rotas, crisis económicas, violencia, guerras y oraciones sin respuesta aparente.

Y una pregunta válida nos hacemos: ¿Dónde está Dios?
María a pesar de lo que vivió no dejó de buscar a Jesús pero esta escena era completamente diferente pues buscaba a Jesús en una tumba, como alguien muerto.

Y a veces nosotros hacemos lo mismo, seguimos yendo a la iglesia, seguimos orando pero en el fondo pensamos: “Ya no hay nada que hacer.”

Sin embargo Jesús aparece en la escena pero ella no lo reconoce y es cuando ocurre algo poderoso, Jesús simplemente la llama por su nombre, Jesús no le da un sermón ni la corrige, no la presiona, solo dice una palabra: ¡María! y allí es cuando todo cambia.

Porque para María y debería ser así para nosotros, la resurrección no se limita a ser un evento sino que es un encuentro personal.

Jesús lo había dicho en Juan 14:21, “Los que aceptan mis mandamientos y los obedecen son los que me aman. Y, porque me aman a mí, mi Padre los amará a ellos. Y yo los amaré y me daré a conocer a cada uno de ellos.”
““Me daré a conocer a cada uno.”

Te pregunto, si eres uno de aquellos que ama a Jesús, la promesa es entonces que Él se va a manifestar a tu vida, será algo personal y muy real no importa que vivas 50, 100, 1000, 2000 años después.

Jesús se sigue manifestando hoy en medio de nuestro dolor, en medio de nuestra confusión o en medio de la incertidumbre como le ocurrió a María
La resurrección no solo significa que Jesús vive, significa que lo que parecía terminado… no lo está, que:

Donde hay escasez… Dios puede proveer
Donde hay ruptura… Dios puede restaurar
Donde hay desánimo… Dios puede levantar
La resurrección es esperanza a pesar de tus circunstancias no importa lo grave que estén.

Aplicación práctica:

Hoy, en este Día de Resurrección, preguntémonos:
¿Qué área de nuestra vida parece enterrada, sin esperanza?
¿Qué situación has dado por perdida?
Ahora te animo a que en voz alta:
Lo nombres delante de Dios.
Se lo entregues de nuevo.
Que en silencio escuches la voz de tu Maestro.
Porque tal vez no todo está perdido, tal vez solo estás viviendo un momento antes de la resurrección.

Oración
Señor Jesús, en medio de nuestros fracasos y nuestras frustraciones, gracias porque tú no te quedaste en la tumba sino que resucitaste y estás vivo.
Hoy te entregamos lo que hemos dado por perdido. 

Quiero que digas mi nombre y que renueves nuestra esperanza y ayúdanos a creer que la resurrección también puede tocar nuestra realidad. Amén.

Si esta reflexión ha hablado a tu vida, déjanos tu comentario, comparte con otros y suscríbete al canal.
https://www.youtube.com/channel/UCjAQ1K6ZSVAl0pheA3NVdIw

Te animo a que hagas uno de nuestros cursos en ⁠www.conectarglobal.org⁠ que son sin costo alguno.

Escrito por Jen Wilson, narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global

Dar clic a la siguiente imagen para entrar a los cursos

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación.