Es Tiempo de Conectar
Octubre 08
Tiempo de celebrar
Tiempo de conectar octubre 8. Tiempo de celebrar. El fiel amor del Señor nunca se acaba. Sus misericordias jamás terminan.
Grande es su fidelidad. Sus misericordias son nuevas, cada mañana. Dice Jeremías en Lamentaciones 3.22. ¿Será que tengo hoy algo para celebrar? Puede haber algunos que desafortunadamente digan que no tienen nada que celebrar y tendrán sus razones.
A pesar de las circunstancias, hoy tenemos mil y un motivos para celebrar y darle gracias a Dios. Primero, celebramos que hoy amaneció. Cada día lo comenzamos con una página en blanco.
Por más que ayer haya sido un desastre, hoy es un nuevo día que llega con una oportunidad nueva. Tenemos un Dios fiel que, a pesar de nuestras infidelidades y flaquezas, no se ha por vencido con ninguno de nosotros. Podemos pasar la página y volver a empezar.
Segundo, celebramos sus bendiciones. Han sido tantas, incontables, diría yo. Algunas nos llegaron sin nosotros siquiera pedirlas.
Dice Efesios 1.3. Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo. Dice que toda clase de bendiciones nos pertenecen. Así que esto es motivo suficiente para celebrar.
Tercero, celebramos su cuidado. Quizás te robaron, te hicieron daño, abusaron de ti, perdiste a un ser querido, no tienes ni cinco. Entonces dices ¿qué voy a celebrar yo? Y es cierto que hay golpes que duelen, pero sigues en pie.
Te quitaron cosas, pero no te quitaron la vida, ni tu voz, ni tu paz, ni tu capacidad de volver a levantarte. Y si miras hacia atrás, seguramente puedes contar más de una vez en que pudo haber sido peor y no lo fue. Eso no es suerte, sino el cuidado de un Dios que te guarda.
Nahum 1.7 dice, bueno es el Señor, es refugio en el día de la angustia y protector de los que en él confían. Él no promete que no habrá tormentas, pero sí promete ser refugio en medio de ella. Cuarto, celebramos que podemos encontrarle.
Es muy desesperante cuando llamas a alguien y no respondes, ¿cierto? Los impacientes como yo sabemos bien lo que es querer todo de inmediato, pero cuando buscamos a Dios, Él siempre está disponible, está cercano, nunca demasiado ocupado por allá creando universos. Jeremías 29.2 dice, cuando oren los escucharé, si me buscan de todo corazón podrán encontrarme. Esa promesa es para ti y para mí.
Cuando abres tu boca para pedir, Él ya sabe que su hijo o su hija está regresando. Nunca nos cansemos de hacerlo. Quinto, celebramos sobre todas las cosas su amor.
Lo más importante es que hoy celebro que Dios me ama. Cada año en Medellín se celebra la Feria de las Flores y una de las maneras como celebro la extravagancia del amor de Dios es ver flores de todas las especies. Digo extravagancia porque ¿qué necesidad tiene Dios de crear tanta belleza? Ver los delicados trazos, los toros, etc.
Contemplar la belleza de las flores es un recordatorio diario de la extravagancia del amor de Dios que fue tan lejos como para entregar a su propio Hijo Jesús para que muriera por mí. Dice Juan 3.16 pues Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que crea en Él no se pierda sino que tenga vida eterna. Por ese amor tengo vida, alegría, libertad, paz y nuevas oportunidades.
Por ese amor tengo un llamado y puertas abiertas cada día. ¿Y tú qué tienes que celebrar? Hoy antes de acostarte escribe en un papel o en tu celular tres cosas concretas por las que puedes dar gracias a Dios. Una del día que ya pasó, una historia que te inspiró, una persona por quien orar y comparte tu testimonio que pueda animar a alguien que hoy cree que no tiene nada que celebrar.
Oremos Señor, gracias por este nuevo día, por tu fidelidad que se renueva cada mañana y por tantas bendiciones que a veces doy por sentadas. Perdóname por las veces que me quejé más de lo que te agradecí. Hoy elijo celebrar tu cuidado, tu cercanía y sobre todo tu amor que me alcanzó en la cruz.
Enséñame a vivir cada día con un corazón agradecido y ayúdame a compartir esa alegría con otros. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
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