Es Tiempo de Conectar, junio 010

 Cuando oras, no olvides a quien te diriges

«Ustedes deben orar así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos’.» Mateo 6:9
Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar, Él comenzó con dos palabras que cambiaron para siempre la manera de relacionarnos con Dios:

«Padre nuestro.»
Después de 2 mil años, se ha vuelto costumbre dirigirnos a Dios de esta manera pero para quienes escucharon a Jesús por primera vez, estas palabras fueron revolucionarias.

Jesús estaba enseñando que Dios no es un ser poderoso y distante, que no es una fuerza impersonal ni una idea abstracta, que no es un motor que produce energía por allá arriba en el cielo. que Dios es un Padre.
Ver a Dios como Padre lo cambia todo.

Tres puntos:
Primero: Dios no quiere que cambies de religión sino que quiere tener una relación. Una relación íntima y cercana.
Muchas personas ven a Dios como alguien lejano.
Alguien que sigue expandiendo el universo, pero que permanece distante y desconectado de nuestras luchas y detalles diarios.
Otros tienen la imaginan de Dios como la de un juez severo, siempre listo para señalar errores.

Pero Jesús presenta una imagen diferente. Nos enseña a acercarnos a Dios como hijos que se acercan a un padre amoroso.

Un buen padre escucha y acompaña. Un buen padre se interesa por lo que ocurre en la vida de sus hijos.

Por supuesto, nuestras experiencias humanas pueden influir en cómo entendemos la idea de Dios.

Algunos tuvieron padres presentes y amorosos, otros crecieron con padres ausentes, indiferentes e incluso abusivos.

Pero Jesús no está diciendo que Dios es exactamente como nuestro padre terrenal. Está diciendo que Dios es el Padre perfecto que muchos de nosotros siempre hemos necesitado.

Un Padre que nunca abandona, un Padre que nunca deja de amar, un Padre que conoce nuestras necesidades incluso antes de que las expresemos.
Segundo: La bondad de Dios no elimina su grandeza.

Jesús no solo dice: «Padre nuestro,» también añade: «que estás en los cielos,» recordándonos que Dios es cercano, pero no pequeño.

Es amoroso, pero también poderoso; es accesible, pero sigue siendo santo y majestuoso.

A veces cometemos uno de dos errores: pensamos en Dios como alguien tan grande y distante que sentimos que no podemos acercarnos a Él.

O lo hacemos tan familiar que olvidamos el respeto y la reverencia que merece.
El Dios que sostiene las galaxias es el mismo Dios que escucha nuestras oraciones.

El Creador del universo sabe cómo nos llamamos y no existe en el planeta tierra una persona exactamente igual.

El Rey de todo lo que existe también es nuestro Padre.
Y esa combinación de cercanía y grandeza debería llenarnos de confianza y asombro al mismo tiempo.

Tercero: La calidad de nuestras oraciones cambia cuando recordamos con quién estamos hablando.

Muchas veces nuestras oraciones se vuelven rutinarias y decimos palabras sin pensar demasiado.

Repetimos oraciones mientras nuestra mente está en otro lugar.
“Cuando ustedes oren, no sean repetitivos, como los paganos, que piensan que por hablar mucho serán escuchados.” San Mateo 6:7

Pero imagina cómo cambiaría nuestra oración si antes de hablar hiciéramos una pausa para recordar con quién estamos hablando:

Un Padre que nos ama, un Padre que nos conoce. un Padre que tiene poder para actuar y con un Padre celestial cuya sabiduría supera nuestra comprensión.
Cuando recordamos eso, la oración deja de ser una tradición religiosa y se convierte en una conversación viva.

No porque siempre recibamos exactamente lo que pedimos, sino porque descubrimos que nunca estamos solos.

Hoy te invito a reflexionar:
¿Cómo ves a Dios? ¿Lo ves como alguien distante o cercano? ¿Te acercas a Él con confianza o con temor? ¿Reflexionas sobre quién está al otro lado de tus oraciones?

Que nuestra oración hoy sea sencilla:
«Padre nuestro que estás en los cielos, gracias porque eres cercano cuando me siento solo, fuerte cuando me siento débil y fiel cuando no entiendo el camino. Ayúdame a recordar cada día con quién estoy hablando.» Amén.

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Escrito por Jen Wilson, narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global

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