Es Tiempo de Conectar, noviembre 02
¿Cómo activar la Palabra de Dios en tu vida?
Es fascinante que ahora contamos con diversas maneras para guiar nuestro camino, en especial cuando nos dirigimos a lugares que no conocemos o simplemente no sabemos cómo llegar. Recursos tecnológicos, navegadores de tráfico como Waze, Google Maps o Safari nos ayudan a encontrar con facilidad nuestro destino, y gente de casi todo el mundo usa una de estas herramientas tecnológicas.
De igual manera, en la Biblia, la palabra de Dios está en nuestro mapa de vida. La Palabra nos guía, nos ilustra y cierra toda posibilidad de que divaguemos por la vida sin orientación. Enamorarnos de la Palabra puede ser similar a cuando nos enamoramos de nuestros cónyuges o de nuestras novias y recordar el tiempo que pasábamos hablando. Yo recuerdo cuando iba a hacerle la visita a mi novia, nos despedíamos y solo era caminar 100 metros para llegar a mi casa, e inmediatamente seguíamos hablando por teléfono. Así ocurre cuando tenemos un encuentro personal con la palabra de Dios: no nos queremos despegar.
Puedes tener años siendo creyente, que eres cristiano, siguiendo las enseñanzas desde niño, fiel a la iglesia, pero no estar enamorado de la Palabra y no nutrirte con ella. Entonces, ¿cómo activamos la palabra de Dios en nuestra vida?
Primer paso: Darle Prioridad
Primero, dándole prioridad. Siempre vamos a separar tiempo para hacer las cosas que nos parecen importantes y, así como nuestro cuerpo necesita de los alimentos, asimismo nuestro espíritu necesita la palabra de Dios. Mientras más tiempo pases en la Palabra, más robusta va a ser tu fe. Mateo 4:4 dice: «Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»
Segundo paso: Pedir Fe al Espíritu Santo
Segundo, pide al Espíritu Santo que te dé fe al leer la Palabra, que te hable, que te instruya, que sea útil para tu vida diaria como esposa, como esposo, como padre, con los compañeros de trabajo, en tus negocios, con tus nietos. Y cree que la palabra de Dios es verdad. Si pones tu confianza en la Palabra, en la Biblia, vas a crecer en fe y en confianza. Leemos en Romanos 10:17: «Así que la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios.»
Tercer paso: Meditar en las Escrituras
Tercero, medita en las Escrituras. No leas la Biblia de una manera superficial como leyendo un diario o un periódico, sino detente y pide al Espíritu Santo que te revele lo que significa lo que estás leyendo.
El Salmo 1:2 dice: «sino que en la ley, o sea la palabra del Señor está su delicia, y en su ley, o sea su palabra, medita de día y de noche.» Pero mira cómo continúa la promesa: Dice, «Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará.» Meditar es el proceso mediante el cual aprendemos a escuchar al Señor por medio de su Palabra, a aplicar los principios bíblicos en nuestra vida y a observar cómo Dios obra.
Estar enamorado de Dios y de otra persona tiene características similares: no ves la hora de volver a verla, de pasar tiempo con ella o con él, de soñar y hacer planes juntos sin límites de tiempo y sin interrupciones. En el monte de la tentación leemos en Mateo 4:4: «La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios.» La palabra de Dios es indispensable para vivir saludablemente.
Cuarto paso: Hablar la Palabra de Dios en voz alta
Y cuarto, habla la palabra de Dios en voz alta. Memoriza la palabra, declara en voz alta aquellas escrituras que se aplican al momento que estás viviendo. Tu fe se va a fortalecer al hablar en voz alta la Palabra. Memoriza para que cuando enfrentes ciertas situaciones puedas hablarle a ellas con la Palabra.
Por ejemplo, cuando no te alcanza el dinero para pagar los servicios públicos de tu casa, di en voz alta, habla de esa circunstancia, que Dios es tu proveedor y que nada falta a su pueblo. Filipenses 4:19 dice: «Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.» O cuando estás luchando contra el enemigo en tu vida, acude a Primera de Juan 4:4: «Mayor es el que está en mí que el que está en el mundo.» Toma autoridad con la palabra de Dios.
Efesios 4:12 dice cuán poderosa es la palabra de Dios: «Pues la palabra de Dios es viva y poderosa, es más cortante que cualquier espada de dos filos y penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. No hay nada en toda la creación que esté oculto a Dios. Todo está desnudo y expuesto ante sus ojos.»
Reflexión Final (Salmo 119)
[La palabra es] una lámpara a mis pies tu palabra y una luz para mi camino. Y más adelante, en el Salmo 119: 97 al 104, dice: «Cuánto amo yo tus enseñanzas. Todo el día medito en ellas. Me has hecho más sabio que a mis perseguidores porque tus enseñanzas están siempre conmigo. Entiendo más que mis maestros porque tus testimonios son mi meditación. Comprendo mejor que los ancianos porque obedezco tus mandamientos. Me he apartado de todo mal camino para obedecer tu palabra. No me he apartado de tus juicios porque eres tú quien me dirige. Cuán dulces son tus palabras en mi boca. Son más dulces que la miel en mis labios. Tus mandamientos me han dado inteligencia, por eso odio toda senda de mentira.»
En la palabra de Dios se encuentra dirección, sabiduría, que ayuda a tomar decisiones sensatas, y lo mejor es que encuentras un tesoro sin igual.
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Narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global.