Es Tiempo de Conectar, noviembre 08

La soberanía de Dios

Nosotros nos cansamos fácilmente de las personas que nos agobian pero Dios no tiene límite en su paciencia. Imagínate a Dios aguantar a más de siete mil millones de personas, sin embargo, ¿qué dice la Escritura?

“»Han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo” y odia a tu enemigo. Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen!
De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual.
Si solo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo.
Si eres amable solo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo.
Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto.” Mateo 5: 43-47.

Somos frágiles y nos cansamos con facilidad de los otros.

¿Cuántas veces hemos pensado en pasarle nuestra carta de renuncia al jefe?
O se nos ha pasado por la mente decir, ¿Para qué nací? Qué vida tan maluca, nací sólo para pasarla mal.

Tengo buenas noticias, ¡no es así!

Millones y millones de espermatozoides salen cada vez que hay una relación íntima. Sin embargo, para que se produzca un embarazo, solo se necesita que 1 espermatozoide se encuentre con el óvulo. ¡De tantos quedaste tú! ¡Ganaste! ¡Eres por naturaleza un ganador!

En el momento que yo conocí a Jesús, me pregunté ¿por qué a mí me pasó eso tan maravilloso, por qué no fue a un primo, a un compañero de estudio, a uno de mis hermanos?

La soberanía de Dios se puede definir como el derecho de Dios a hacer lo que Él quiere.

La verdad es que no sé por qué a mí me escogió, lo que sí sé es que Dios se reveló a mi vida, me salvó, me restauró de la nada para que yo pudiera decirle a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de estudio y a todo el mundo que Jesús vive y quiere revelarse a ellos también.

¿Por qué Dios me guardó cuando una vez manejando el carro me quedé dormido y no me fuí por un despeñadero?

¿Por qué Dios me guardó cuando una día caminando al trabajo dos hombre trataron de robarme, me dispararon y no quedé paralítico o perdí mi vida si mi líder espiritual, mi vecino, mi primo y muchos otros no tuvieron la misma suerte que yo sino que murieron muy jóvenes?

¿Por qué Dios te levantó de una enfermedad terminal?
¿Por qué no te mataste cuando tuviste un accidente de motocicleta?

Porque tenemos un Dios de propósitos!

Salmo 138: 8, “El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida,
pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre.”

El Salmista en el Salmo 118: 17 lo dice claramente: “¡No moriré, sino que viviré
y contaré las obras de Jah!”

Exacto, sigo vivo para poder contar las obras del Señor!

Estás vivo hoy porque Dios te quiere usar en medio de un mundo en crisis y con pocos valores, para que seas sal y luz.

Perdemos la paciencia fácilmente con otras personas, pero pon tu mirada en Dios que Él siempre cumple Su Palabra.

“Tu amor inagotable, oh Señor, es tan inmenso como los cielos; tu fidelidad sobrepasa las nubes. Tu rectitud es como las poderosas montañas, tu justicia, como la profundidad de los océanos. Tú cuidas de la gente y de los animales por igual, oh Señor.” Salmo 36:5-6.

A pesar de que nos desencantamos de la gente que encontramos en el camino, la fidelidad de Dios nos ayudará a permanecer.

Su amor por ti no se agota, no tiene fecha de vencimiento, tampoco es que Él se ha cansado de ti y de tus dramas…

Quiero que sepas esto: No te va a dejar porque te ama y su amor es más inmenso de lo que puedas imaginar. Sobrepasa las nubes, sobrepasa tu pasado, sobrepasa tu infidelidad, Él nunca renunció ni va a renunciar a tí.

Te va a sostener de por vida… ¡No lo olvides!

¿Te puedes preguntar si vas a poder avanzar en la tarea que te ha encomendado?

Te puedo decir que sí, que no te des por vencido(a). El Salmo 37:28 dice “ Pues el Señor ama la justicia y nunca abandonará a los justos.”

Nuestra preocupación diaria no debe ser alcanzar nuestras metas, salir de deudas, restaurar una relación, vencer un vicio, nuestra preocupación diaria debe ser que Dios se agrada de mí, que me esfuerce en ser humilde y en crecer en la fe, en llevarle a Él nuestras preocupaciones y ansiedades.

Su promesa es que si buscamos primero el Reino de Dios y Su justicia, todas las demás cosas nos serán añadidas.

No es fácil callar y esperar en silencio, orar primero, mirarte a tí mismo y corregir lo que tienes qué corregir pero es lo más fácil de hacer pues nunca podrás cambiar a tu jefe ni a tu cónyuge ni tu situación financiera de un día para otro.

Muchos quieren cambiar unas circunstancias que se pusieron mal no de un momento a otro, sino que fue algo lento, decisiones equivocadas en el tiempo ¡De igual manera va a ser la salida!

Todas las situaciones que en este momento te incomodan son temporales y en el tiempo de Dios vas a tener victoria.

“¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como estas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás?
Rom. 8:31-32.

Señor, mi vida, mis circunstancias, mi potencial, mis sueños, están en tus manos y los conoces como nadie. Esperaré en tí hoy y todos los días. Gracias.

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