Es Tiempo de Conectar, diciembre 10

Un Corazón Agradecido

“Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.

Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden un pescado, ¿les dan una serpiente en su lugar? O si les piden un huevo, ¿les dan un escorpión? ¡Claro que no! Así que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes lo pidan”.Lucas 11:9-13

Jesús nos acaba de animar a que pidamos y a que le busquemos de la manera cómo nos levantamos para buscar nuestro sustento diario y que pongamos nuestra confianza sólo en Él y no en las fuentes de nuestro sustento, pues de Su mano proviene todo.

Dios anhela que le pidamos que nos dé Su Santo Espíritu, y si se lo pides, Él sin lugar a dudas te va a llenar de Él.

Cuando los israelitas pasaban por el desierto nunca les faltó con el maná diario, ni un solo día dejó de proveerles lo que necesitaban para su subsistencia.
¿Aquel que nos provee el sustento, será que nos va a dejar avergonzados y va a permitir que nos declaremos en bancarrota?

Dios tiene provisión para cada persona que existe en el planeta tierra a pesar de los muchos pobres que viven en la India, en Bangladesh u otros países más cercanos a nosotros como Haití.

Cuando pasamos por pruebas llegamos a creer que estamos de últimos en la lista de Dios, pero recuerda que su plan es distinto al nuestro y que para Él los últimos son los primeros.

Nehemías 9:21 “Cuarenta años los sustentaste en el desierto. ¡Nada les faltó! No se desgastaron sus vestidos ni se les hincharon los pies.”
Deuteronomio 8:1-3.

«Cumple fielmente todos los mandamientos que hoy te mando, para que vivas, te multipliques y tomes posesión de la tierra que el Señor juró a tus antepasados.
Recuerda que durante cuarenta años el Señor tu Dios te llevó por todo el camino del desierto, y te humilló y te puso a prueba para conocer lo que había en tu corazón y ver si cumplirías o no sus mandamientos.

Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.”
Tu y yo vivimos de toda palabra que sale de la boca de Dios, entonces ¿qué es lo que necesitamos para vivir? ¡La Palabra de Dios!

Cuando tengas el poder y la habilidad de hacer riquezas, cuídate de no olvidarte de quién te dió ese poder.

Deuteronomio 6:12-18
“Cuídate de no olvidarte del Señor, que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en esclavitud.
»Teme al Señor tu Dios, sírvele solamente a él, y jura sólo en su nombre.
No sigas a esos dioses de los pueblos que te rodean, pues el Señor tu Dios está contigo y es un Dios celoso; no vaya a ser que su ira se encienda contra ti y te borre de la faz de la tierra.

»No pongas a prueba al Señor tu Dios, como lo hiciste en Masá. Cumple cuidadosamente los mandamientos del Señor tu Dios, y los mandatos y preceptos que te ha dado.

Haz lo que es recto y bueno a los ojos del Señor, para que te vaya bien y tomes posesión de la buena tierra que el Señor les juró a tus antepasados.
El Señor arrojará a todos los enemigos que encuentres en tu camino, tal como te lo prometió.”

¡Dios corre un riesgo al bendecirte, pero Él es el que lo corre, no tú!
Dios se encarga de levantarte y de bendecirte, porque Él es un Dios que cumple sus promesas, que cumple su pacto, pese a que es posible que cuando te bendiga, un día te olvides de Él.

Tu corres el riesgo de que te llenes de orgullo y Dios corre el riesgo de que te olvides de Él.

Nunca debemos olvidar que todo nuestro sustento viene de Dios, que todo proviene de Él y mantener nuestro corazón con humildad y nuestros pies sobre la tierra, no creer que somos mucho, sino siempre depender de Dios.
Nunca olvidar de dónde vienes, de donde te sacó.

Prov. 3: 9-10, Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces. Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino.”

A Dios le agrada que ofrezcamos ofrendas de agradecimiento, es algo que espera de todos pues todos tenemos motivos para ser agradecidos. Los que tienen mucho y los que tienen poco.

Una ofrenda de agradecimiento proveniente de aquellos que ha bendecido con abundancia da señal de que realmente esas bendiciones provienen de Él, y una ofrenda de una persona de escasos recursos confiesa que nunca le va a faltar nada.

El agradecimiento demuestra que fue Él quien nos rescató y nos puso en un lugar de honor.

Él quiere que te recuerde que Él fue el que te sanó y el que te limpió con Su sangre, el que provee todo, una familia, el empleo, el techo, los alimentos, la iglesia, absolutamente todo.

Oramos:
Creo que eres ese Dios de provisión, un Dios a quien le encanta bendecir a sus hijos, gracias Dios por correr el riesgo conmigo.

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