Es Tiempo de Conectar, noviembre 24
Lo Superficial y Lo Profundo
1 Cor. 10:31- 33,
“Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios. No ofendan a los judíos ni a los gentiles ni a la iglesia de Dios. Yo también trato de complacer a todos en todo lo que hago. No hago solo lo que es mejor para mí; hago lo que es mejor para otros a fin de que muchos sean salvos.”
Lo superficial de la vida tiene tanto valor como las cosas profundas y Dios lo permite con un propósito. Muchas veces queremos impresionar a otros haciéndonos pasar como personas que sabemos mucho, que somos de otro nivel, que somos sobrados y que nadie nos da la talla.
Es más común de la cuenta que hayan personas que sólo se quieren asociar con personas de alta posición social y les desagradan las personas o actividades consideradas de clase baja. De la misma manera, hay personas que no hacen cosas ordinarias de la vida, porque quieren aparentar ser más espirituales.
Proverbios 16:19, “Es mejor vivir humildemente con los pobres que compartir el botín con los orgullosos.”
Ten cuidado de aparentar ser sobrado haciendo sentir a los demás como personas superficiales y hacerte pasar por una persona profunda; No se te olvide que Dios se hizo un bebé.
Ser superficial no es malo en sí mismo, tampoco es una señal de que no es espiritual; el océano también tiene áreas superficiales en sus orillas.
Los placeres sencillos y superficiales de la vida (comer y beber, caminar y hablar) están todos ordenados por Dios. Jesús vivió en aguas poco profundas pero vivió en ellas como el Hijo de Dios, y dijo: “El discípulo no está por encima del maestro” (Lucas 6:40).
Lo importante es vivir la vida superficial y común de una manera sensata.
Hay personas que no van al estadio a ver un juego de fútbol, o no van a una fiesta porque les parece que es perder el tiempo.
Recuerdo una vez que mi esposa me rogó que fuéramos a una fiesta a la cual había sido invitada pues estaba relacionada con su trabajo, traté de todas las maneras posible de resistir pero al fin y por estar con ella, acepté acompañarla. Me llevé una enseñanza y fui sorprendido cuando este tiempo que tenía todos los indicios de ser una actividad completamente superficial, con mucha bulla y hasta con alcohol, pude prestar mis oídos a una persona que estaba pasando por un tiempo muy difícil.
Vivir una vida normal, vivir en ambientes de trabajo donde se desarrollan relaciones donde nadie más tiene la oportunidad de ser sal y luz, es un privilegio que ni el mismo pastor de la iglesia tiene la oportunidad de tener.
Es que resultamos siendo tan abominablemente serios, tan aburridores, tan desesperadamente interesados en nuestro propio carácter, que nos negamos a comportarnos como cristianos en los ambientes normales de la vida.
No tomes en serio a nadie, excepto a Dios, y menos a ti mismo. Descubrirás que la primera persona a la que debes dejar en paz, por ser el mayor impostor que hayas conocido, eres tú mismo.
Señor, dame discernimiento y poder ver más allá de las apariencias, tú eres el único que conoce lo que hay en el corazón de las personas con las que actuamos a diario. Amém.
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