Es Tiempo de Conectar, noviembre 27
Dios te llama
“El año en que murió el rey Uzías, vi al Señor sentado en un majestuoso trono, y el borde de su manto llenaba el templo. Lo asistían poderosos serafines, cada uno tenía seis alas. Con dos alas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies y con dos volaban.
Se decían unos a otros: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los Ejércitos Celestiales! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!».
Sus voces sacudían el templo hasta los cimientos, y todo el edificio estaba lleno de humo.
Entonces dije: «¡Todo se ha acabado para mí! Estoy condenado, porque soy un pecador. Tengo labios impuros, y vivo en medio de un pueblo de labios impuros; sin embargo, he visto al Rey, el Señor de los Ejércitos Celestiales».
Entonces uno de los serafines voló hacia mí con un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas. Con él tocó mis labios y dijo: «¿Ves? Este carbón te ha tocado los labios. Ahora tu culpa ha sido quitada, y tus pecados perdonados».” Isaías 6.1-7.
En septiembre del año 2022 murió la Reina Isabel de Inglaterra y como el Rey Uzías también tuvo el reinado más largo de la historia de esa nación. Estuvo a la altura de su título como Defensora de la Fe cuando en varias ocasiones compartió acerca de su fe en Jesús.
En su discurso de navidad en el año 2011 dijo lo siguiente:
“Aunque somos capaces de grandes obras de bondad, la historia nos enseña que en muchas ocasiones necesitamos ser salvados de nosotros mismos – de nuestra vida desenfrenada y nuestra avaricia.
Dios envió al mundo a una persona única – no fue un filósofo o algún general, aunque estos tienen su lugar, sino que envió a un Salvador, con el poder de perdonar.
Es mi oración que en este tiempo de Navidad todos podamos encontrar lugar en nuestras vidas para el mensaje de los ángeles y para el amor de Dios por medio de Cristo nuestro Señor.”
Por eso comienza Isaías diciendo que en el año de luto por la muerte de Uzías, vi yo al Señor.
Estos dos reyes, Isabel y Uzías tuvieron reinados largos en los cuales dejaron un legado de fe a pesar de sus errores e imperfecciones.
En el año en que murió el Rey Uzías, dice que Isaías vio al Señor sentado en Su trono y su primera reacción al ver al Señor es reconocer sus imperfecciones, su codicia, su egoísmo y su pecado. Lo mismo pasa cuando alguien llega a Dios en oración, se ve así mismo como realmente es y debe llevarnos a evaluar, reconocer y confesar nuestros pecados.
Eclesiastés 7:2 dice, “Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete, porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo tendrá presente en su corazón.”
Los momentos de luto, los funerales son inspiradores pues caemos en cuenta del material del que estamos hechos. Salomón dice claramente que es mejor estar en un funeral que en una fiesta y esto le pasó a Isaías.
Fue en este encuentro con Dios que leemos en Isaías 6: 7-9, “Tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado.
Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?
Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Y dijo: Anda, y dile a este pueblo:”
Vivimos tiempos fascinantes pero muy difíciles, los algoritmos en las redes sociales, la Inteligencia Artificial, y la manera cómo se ha reducido el tamaño del mundo, tienen gran influencia sobre el comportamiento humano y debemos aprovechar la cercanía que tenemos con nuestros círculos sociales y familiares y con mucha sabiduría compartir nuestra apreciación espiritual. Dios quiere hacer cosas grandes por medio de tu vida y creo que nos pregunta hoy,
¿A quién voy a enviar?
¿Quién va a hablar a esta generación?
¿ Quién va a impactar a la generación que se levanta?
Como a Isaías, deja que Dios queme tus labios y purifique tu vida, Él no busca gente perfecta y religiosa sino personas que sean auténticas y que busquen a Dios que se rebelen contra el status quo.
Señor, aquí estoy, limpia mis labios, limpia mis deseos, limpia mi mente, limpia mis motivaciones, estoy dispuesto, envíame a mí.
Los historiadores calculan que Isaías nació en el año 765 AC y fue tocado por Dios y anunció a su generación la venida del Mesías. Sólo se necesita que sea limpiada nuestra vida para que seamos instrumentos de Dios. La sangre de Cristo nos limpia de todo! Amén
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