Es Tiempo de Conectar, noviembre 30

Cristianos Auténticos

Un cristiano auténtico es alguien que se muestra vulnerable con todos, motivado por la compasión, no le da miedo de poner a los demás por encima de sí mismo. Es una persona que no se apoya sólo en sus capacidades, talentos, recursos, relaciones y estatus sino que ha dejado ser moldeado por sus propios fracasos y luchas para reflejar fe y el corazón del Padre, así como las manos y los pies de Dios.

Efesios 4:15, en la versión BHTI, nos dice: “Vivamos, en cambio, con autenticidad en el amor y esforcémonos por crecer en todo, puesta la mira en aquel que es la cabeza: Cristo.”

Nuestro mundo grita y necesita gente auténtica. Hay personas que usan máscaras para aparentar lo que no son, aparentar superioridad o para esconder sus propias realidades que si te acercas un poco más a ellos en algún momento son detectadas.

El estado de humillación de Jesús consistió en esto: desde la concepción hasta la tumba, Jesús no hizo uso de las propiedades que su naturaleza humana recibió de su naturaleza divina. El estado de humillación de Cristo no consistió en su encarnación (hacerse carne), sino en su obediencia.

Salmo 37: 3-5, 7, 11:

“Confía en el Señor y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás.
Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.
Entrega al Señor todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará.
Quédate quieto en la presencia del Señor, y espera con paciencia a que él actúe.
Los humildes poseerán la tierra y vivirán en paz y prosperidad.”

Un cristianos auténtico,

Confía en el Señor, no es sí mismo.
Se deleita en el Señor, Él es su mayor satisfacción en la vida, sabe que nada más llena.
Entrega a Señor todo lo que hace, le da el control.
Espera en quietud, sabe que Dios es real y está involucrado en su vida.
Su humildad le va a permitir heredar grandes bendiciones, materiales y espirituales.

Filipenses 2: 5-11,

“Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús. Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse.
En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo
y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de hombre, se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales.
Por lo tanto, Dios lo elevó al lugar de máximo honor y le dio el nombre que está por encima de todos los demás nombres para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla
en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.”

Si quieres ser grande, si aspiras a grandes cosas, a tener valores eternos, nuestro modelo a imitar es Jesús pero es contra cultural por el mundo en que nos movemos.

Lo lindo e importante es que ser humilde trae promesas, dice Jesús en el Semón del Monte que los humildes heredarán la tierra y en el Salmo 37: 11 que acabamos de leer nos dice lo mismo, que los humildes poseerán la tierra.

¿Puedes dimensionar esta promesa? ¿Hasta donde llega esta promesa? Llega hasta donde tu fe te lo permite, hasta donde tu intimidad con Dios te lo permite.

No sé con qué estás luchando en este momento, qué conflicto tienes en tu vida, qué carencia, qué sueño incumplido, pero lo cierto es que la vida da muchas vueltas y si te sometes a Dios, Él te va a exaltar. Él conoce de antemano si después que te bendiga en todo todo le vas a dar a Él la gloria o si te vas a quedar con ella.

Salomón observó bien esto y dijo en Eclesiastés 7:8, “Vale más el fin de algo que su principio. Vale más la paciencia que la arrogancia.”

¡Señor necesito humildad y paciencia en mi vida, aumenta mi fe! Amén.

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