Es Tiempo de Conectar
Octubre 003
¿Qué vacío buscas llenar?
«En Ramá, un pueblo de los cerros de Efraín, vivía un hombre llamado Elcaná… Elcaná tenía dos esposas: Peniná y Ana.
Peniná tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno… Cuando Elcaná presentaba un animal como ofrenda, les daba una parte de la carne a Peniná y a sus hijos. Pero a Ana le daba la mejor parte porque la amaba mucho, a pesar de que Dios no le permitía tener hijos. Como Ana no tenía hijos, Peniná se burlaba de ella.» 1 Samuel 1:1-6
Quizás Elcaná era un hombre de negocios, un ciudadano con buena posición económica para poder tener más de una esposa en esa época.
Ana, la esposa que más amaba, seguramente tenía una vida cómoda sin embargo, le faltaba algo que el dinero no podía comprar: conocer a un Dios que hace milagros.
Hay personas que, como Ana, lo tienen todo y no les falta nada. Viajan, compran lo que desean, tienen un vehículo último modelo, viven en los mejores barrios y aún así sienten un gran vacío. Sienten una necesidad que las cosas externas no logran llenar.
Hay cosas que el dinero no puede comprar.
Puede darte una casa, pero no una familia.
Puede pagarte un buen médico, pero no una buena salud.
Puede permitir que tengas una cama cómoda, pero no un sueño tranquilo.
Muchos seguidores en línea pero no la amistad verdadera ni la lealtad.
Diversión, lujos y placeres, pero no la felicidad ni la paz interior.
Un funeral lujoso, pero no una vida eterna ni un legado con propósito.
Contactos e influencias, pero no el amor genuino.
Como Ana, todos, sin importar nuestra posición, tenemos en el fondo del corazón un vacío que solo Dios puede llenar.
En ese tiempo la esterilidad era sinónimo de vergüenza y fracaso. Hoy puede ser una necesidad financiera, una enfermedad, un hijo en las drogas, una familia rota, o algo que solo tú conoces en lo profundo.
No sé cuál es el milagro que necesitas pero sí sé que Dios es poderoso para suplirlo.
Y en esta historia aparece algo que muchos enfrentamos: la voz que desanima.
Peniná se burlaba de Ana año tras año, recordándole lo que no tenía. El enemigo también usa voces así en nuestra vida — personas, circunstancias, incluso pensamientos que insisten que nada va a cambiar.
Esa voz quiere matar tu esperanza antes de que tu fe tenga oportunidad de actuar.
Pero Ana no se quedó lamentándose sino que «Se levantó y se fue a orar al santuario… estaba tan triste que no dejaba de llorar.
“Ana, con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al Señor e hizo el siguiente voto: «Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda su vida, y como señal de que fue dedicado al Señor, nunca se le cortará el cabello».” 1 Samuel 1:10-11
Ana no se resignó. Nunca dijo «seguro Dios quiere que yo sea estéril.» Sino que se aferró a la promesa, incluso sin saber cuándo ni cómo llegaría la respuesta. Y cuando el sacerdote Elí le dijo «vete tranquila, y que el Dios de Israel te conceda lo que has pedido» (v. 17), algo cambió en ella antes incluso de que ocurriera el milagro:
«Ana regresó a comer y dejó de estar triste» (v. 18). Su actitud cambió primero, la respuesta llegó después.
Y nació el gran profeta Samuel, «porque Dios contestó su oración» (v. 20).
Aplicación: Identifica hoy cuál es un «milagro pendiente» en tu vida, esa necesidad que cargas en silencio. En vez de resignarte o escuchar las voces que te dicen que nada cambiará, sigue el camino de Ana y ora con honestidad, sin fingir, y cambia tu actitud antes de ver la respuesta. Dios no necesita que primero veas el milagro para darte paz.
Oración: Padre, hoy te traigo el milagro que he cargado en silencio. Perdóname por las veces que he dejado que el desánimo o las voces negativas apaguen mi esperanza. Como Ana, derramo mi corazón delante de ti con fe, sin resignarme. Cambia mi actitud hoy, aunque la respuesta aún no llegue, porque sé que tú eres el Dios que todavía hace milagros. Amén.
Si esta reflexión ha hablado a tu vida, déjanos tu comentario, comparte con otros y suscríbete al canal. Puedes ingresar a nuestros cursos sin costo alguno en el siguiente enlace. conectar.conociendoaDios.net Dios te bendiga.
Te animamos a que dones en el siguiente enlace https://conectarglobal.org/donaciones/ . Así nos apoyarás a seguir con este hermoso servicio de llegar a muchas más personas.
Creado y narrado por Juan Bravo. producido por Conectar Global