Devocional 002 octubre

Es Tiempo de Conectar

Octubre 002

Tus obstáculos tienen fecha de vencimiento

“Ahora bien, las puertas de Jericó estaban bien cerradas, porque la gente tenía miedo de los israelitas. 

A nadie se le permitía entrar ni salir. Pero el Señor le dijo a Josué: «Te he entregado Jericó, a su rey y a todos sus guerreros fuertes. Cuando oigas a los sacerdotes dar un toque prolongado con los cuernos de carnero, haz que todo el pueblo grite lo más fuerte que pueda. Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y el pueblo irá directo a atacar la ciudad».” Josué 6:1-2,5

Después de cruzar el río Jordán, en el inicio de su campaña para conquistar la tierra de Canaán, la Tierra Prometida, liderados por Josué, el primer gran obstáculo fue tomar la ciudad de Jericó, una ciudad con muros altos y puertas impenetrables.

Según el relato bíblico en el libro de Josué, las puertas estaban completamente cerradas debido al temor que los habitantes de Jericó tenían ante el avance de los israelitas. La ciudad se encontraba en un estado de sitio total, impidiendo que nadie entrara ni saliera.

Este escenario preparó el terreno para el famoso episodio donde, siguiendo las instrucciones divinas, los israelitas marcharon alrededor de la ciudad durante siete días hasta que, al toque de las trompetas y el grito del pueblo, los muros se derrumbaron.

¿Hay muros altos y puertas tan cerradas en tu vida que no sabes qué hacer?
Hoy el Señor te dice que esos muros se van a caer y se van a abrir puertas en tu vida que solo un milagro lo puede hacer.

¿Qué tienes que hacer? Confiar y obedecer, porque Dios ya preparó tu victoria así como dispuso todo para que su pueblo conquistara Jericó.

Josué era un hombre de guerra y no tuvo qué usar armas convencionales. La instrucción que Josué recibió era rodear la ciudad y tocar trompetas durante siete días. Una indicación extraña para alguien que esperaba una batalla. Y sin embargo, obedecieron.

¿A veces sientes que tu esfuerzo no vale la pena y te cansas de esforzarte de hacer el bien, de perseverar en la oración, constantemente perdonar, amar y tener paciencia sin ver resultados?

¡No desmayes pues muchas veces hace falta hacer siete veces más de lo que crees suficiente para recibir lo que Dios quiere darte!

Dios está convencido de tu victoria, pero tú también debes estarlo. Con cada vuelta que los israelitas daban alrededor de Jericó, su fe se iba afinando, hasta que al séptimo día no quedó nada que los separara de la fe que Dios quería ver en ellos. Entonces los muros cayeron.

Toda batalla se gana primero en la confesión, con hablarle a tus circunstancias. David conquistó a Goliat porque sabía que lo podía hacer antes de enfrentarlo con su honda.

¡Los gigantes se conquistan primero por dentro, y después por fuera!
«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.» (2 Corintios 4:7-9)

En medio de las dificultades, aprendamos a diferenciar lo externo de lo interno. Podemos estar atribulados, en apuros, derribados — eso es lo externo. Pero nuestra fe en la victoria que ya tenemos hace que, por dentro, no estemos destruidos.

Si las circunstancias te han derribado, levántate victorioso, porque en el Señor nada puede destruirte.

Esfuérzate en obedecerlo, en hablar a esos muros altos que tienes delante de ti y no dejes caer tu confianza en Dios para que Él haga su parte.

Los muros de Jericó cayeron por el poder del Señor, no por las vueltas que el pueblo dio. Fue la confianza plena en Dios la que les dio la victoria. Haz lo que su Palabra dice, y deja que Él mueva su mano.

Oración: Señor, hoy reconozco los muros que llevo años intentando derribar con mis propias fuerzas. Ayúdame a confiar y obedecer, aunque tus instrucciones me parezcan extrañas o lentas. 

Fortalece mi fe por dentro para que, pase lo que pase afuera, no sea destruido. Gracias porque ya has entregado mi victoria en tus manos. Que mis muros caigan hoy por tu poder. Amén.

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Creado y narrado por Juan Bravo. producido por Conectar Global

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