Es Tiempo de Conectar, mayo 0028
Venciendo Obstáculos: Las luchas de los que impactaron el Mundo
«Considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.» Santiago 1:2-3
Hay un patrón en la vida de los que más han impactado el mundo. No es un patrón de vidas fáciles, es exactamente lo opuesto.
Abraham esperó 25 años por el hijo prometido. José pasó de sueños grandiosos a ser tirado a un pozo por sus hermanos, a la esclavitud y luego a la cárcel.
San Pedro Claver pasó cuarenta años bajando a las bodegas de barcos que traían a los esclavos de África a Cartagena. Fue ignorado e incomprendido y su compasión le permitió atender personalmente a más de 300,000 esclavos, pocos como él.
William Carey, considerado el padre de las misiones modernas, enfrentó inmensos desafíos en la India durante sus 41 años de servicio.
Abraham Lincoln perdió ocho elecciones antes de llegar a la presidencia. Sufrió dos quiebras, un colapso nervioso, la muerte de su hijo mayor y cuando finalmente llegó al poder, heredó una nación en crisis.
Simón Bolívar fue derrotado militarmente múltiples veces, exiliado dos veces, traicionado por aliados cercanos, y murió solo y empobrecido, convencido de que había fracasado pero la historia lo conoce como El Libertador.
Nelson Mandela pasó 27 años en prisión antes de transformar una nación.
El patrón no es: visión grande = camino fácil.
El patrón es: llamado grande = obstáculos grandes.
La traición de los hermanos de José fue precisamente lo que lo llevó a Egipto, el único lugar donde podía cumplir su destino.
La imposibilidad biológica de Abraham fue el momento exacto en que Dios actuó.
Tres verdades
1. El obstáculo no llega a pesar del llamado, sino a causa de él.
Si estás enfrentando resistencia real, probablemente es porque representas una amenaza real. Los obstáculos son con frecuencia la señal más clara de que vas en la dirección correcta.
2. El obstáculo tiene fecha de vencimiento.
Lincoln no perdió ocho elecciones para siempre. Mandela no estuvo en prisión para siempre. Bill Gates no se quedó en su primer fracaso.
La fe es la capacidad de actuar como si el obstáculo tuviera fecha de vencimiento.
3. Lo que produces dentro del obstáculo determina lo que harás después de él.
José en la cárcel administró con excelencia. Pablo en prisión escribió cartas que cambiaron el mundo. Carey en silencio estudió y tradujo. Mandela en la celda leyó, pensó y forjó una visión de reconciliación que ninguna cárcel pudo contener. El obstáculo no es una pausa en el llamado, es parte de él.
La pregunta que cambia todo
Cada persona llamada a algo grande enfrenta en algún momento la misma decisión:
¿Este obstáculo es el final de mi historia, o es parte de ella?
Lincoln, Bolívar, Mandela, José, Claver, Carey — ninguno eligió rendirse cuando todo indicaba que debían hacerlo. No porque fueran superhombres. Sino porque decidieron interpretar el obstáculo de manera diferente: no como señal de stop, sino como parte del trayecto.
Para ti, hoy
Quizás estás en el pozo de José — traicionado, preguntándote cómo llegaste aquí. Quizás estás como William Carey haciendo lo correcto sin ver los resultados. Quizás estás en la octava derrota de Lincoln convencido de que simplemente no es para ti.
Escúchame: el obstáculo no es evidencia de que fallaste. Casi siempre es evidencia de que vas exactamente en la dirección correcta.
Sacúdete la serpiente. Baja a la bodega. Presenta tu candidatura una vez más.
Los que cambiaron el mundo no lo hicieron a pesar de los obstáculos, lo hicieron a través de ellos.
«Señor, el camino está bloqueado y no veo salida. Pero recuerdo a Abraham, a José, a Lincoln, a Mandela, a los que vinieron antes que yo y no se rindieron. Hoy elijo creer que este obstáculo no es el final de mi historia, sino parte de ella. Dame fe para seguir avanzando cuando no veo el resultado. Y que alguien, años después, pueda decir de mí: no se rindió. Amén.»
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Escrito por Jen Wilson, narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global