Es Tiempo de Conectar, junio 006

No Nos Damos Por Vencidos

“Por lo tanto, ya que Dios, en su misericordia, nos ha dado este nuevo camino, nunca nos damos por vencidos. Rechazamos todas las acciones vergonzosas y los métodos turbios. No tratamos de engañar a nadie ni de distorsionar la palabra de Dios. Decimos la verdad delante de Dios, y todos los que son sinceros lo saben bien.”

2 Corintios 4:1-2
Si somos honestos, todos hemos tenido momentos en los que hemos querido rendirnos.

Momentos en los que el cansancio pesa, cuando parece que Dios no nos escucha, que está lejos, desentendido, muy ocupado creando otros universos, cuando los resultados no llegan y cuando servir a Dios parece más difícil de lo que imaginábamos.

Tengo un amigo que dejó una exitosa carrera ejecutiva en una multinacional para responder al llamado de Dios y ayudar a fundar una iglesia. 

Algunos de sus colegas bromeaban diciendo que se haría pastor para hacerse rico y tener avión propio. La realidad es que hoy recibe un salario modesto en una pequeña iglesia que es parte de una denominación con claro sentido de rendición de cuentas. Sin embargo, él afirma que nunca ha sido más feliz, porque aprendió que el verdadero tesoro no se encuentra en la cuenta bancaria, sino en servir a Cristo.

Pablo fue perseguido, encarcelado, rechazado y malinterpretado. Sin embargo, nos anima con estas poderosas palabras:

“No nos damos por vencidos.”
¿Por qué?
No porque fuera más fuerte que los demás. No porque nunca tuviera oposición ni sintiera temor o desánimo. Pablo perseveraba porque había descubierto un tesoro que valía más que cualquier dificultad.

Ese tesoro es Jesús, es Su Palabra.

Había conocido a Cristo y había experimentado Su gracia. Había sido perdonado, restaurado y enviado a una misión. Por eso, aunque las circunstancias fueran difíciles, no perdía su norte, seguía enfocado y su esperanza permanecía intacta.
Pablo utiliza una imagen extraordinaria para describir esta realidad:

“Tenemos este tesoro en vasijas de barro.” (v. 7)
Las vasijas de barro de ese tiempo y también de ahora son frágiles y fácilmente quebrantables sin tanta hermosura.

Así somos nosotros.

Somos frágiles y limitados, nos cansamos, nos equivocamos y nos desanimamos y a veces sentimos que no somos suficientes para la tarea que Dios nos ha encomendado.

Pero el poder nunca estuvo en la vasija sino en el poder que está adentro.
Vivimos en una cultura obsesionada con las apariencias. Se nos enseña a proyectar éxito, fortaleza y perfección. Sin embargo, Dios sigue obrando a través de personas imperfectas que dependen completamente de Él.

La buena noticia es que Dios no está buscando personas impresionantes; está buscando corazones disponibles.

Lo que realmente importa no es lo que se ve por fuera, sino lo que Dios está formando por dentro.

Por eso Pablo nos recuerda:
“Porque lo que se ve es pasajero, pero lo que no se ve es eterno.” (v. 18)
Los problemas, las presiones y las decepciones son reales, pero son todas temporales.

En cambio, el carácter que Dios está formando en nosotros, las vidas que son transformadas por el Espíritu Santo y la obra de Cristo en nuestro interior tienen valor eterno.

Quizás hoy te encuentres cansado. Quizás estés atravesando una temporada difícil. Tal vez has pensado en bajar los brazos y tirar la toalla.

Recuerda esto: el Dios que te llamó es el mismo Dios que ha prometido sostenerte.

No pongas tu mirada en la fragilidad de la vasija, pon tus ojos en el tesoro.
No te enfoques en lo que ves sino aférrate a lo que Dios ha prometido.
Porque cuando Cristo es nuestro tesoro, siempre tendremos una razón para seguir adelante.

Reflexión
¿Qué circunstancia está intentando robarte la esperanza hoy?
¿Estás mirando la fragilidad de la vasija o el valor del tesoro que Dios ha depositado en ti?

Oración
Señor, gracias porque cuando me siento débil, Tú sigues siendo fuerte. Gracias por el tesoro del Evangelio que has puesto en mi vida. Ayúdame a no desanimarme ni a rendirme cuando las circunstancias sean difíciles. 

Que mis ojos estén puestos en lo eterno y no en lo temporal. Recuérdame que no depende de mi fuerza, sino de Tu poder obrando en mí. En el nombre de Jesús. Amén.

Te animamos a que dones en el siguiente enlace https://conectarglobal.org/donaciones/. Así nos apoyarás a seguir con este hermoso servicio de llegar a muchas más personas.

Y que hagas uno de nuestros cursos en ⁠www.cursoscad.com/cursos⁠ que son sin costo alguno.

Escrito por Jen Wilson, narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global

Dar clic a la siguiente imagen para entrar a los cursos

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación.