Es Tiempo de Conectar, junio 004
El privilegio de dar
“¿Pero quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte algo a ti? ¡Todo lo que tenemos ha venido de ti, y te damos solo lo que tú primero nos diste!” 1 Crónicas 29:14
¿Cuál piensas que sería uno de los más grandes ejemplos de generosidad en toda la Biblia, aparte de Dios mismo,?
El rey David fue inmensamente rico gracias a sus conquistas militares, impuestos y el botín de guerra de los territorios vecinos. Aunque su hijo Salomón fue aún más próspero, David acumuló una fortuna colosal, valorada extraoficialmente en miles de millones de dólares, que le permitió financiar los preparativos para el Templo de Jerusalén.
Este gesto de generosidad animó al pueblo a tener la misma generosidad. Vemos que nadie dio por obligación sino que dieron con alegría, con gratitud y en adoración.
Ante semejante respuesta, David no se atribuyó ningún mérito. Al contrario, reconoció una verdad profunda: todo lo que habían entregado ya pertenecía a Dios.
“¡Todo lo que tenemos ha venido de ti, y te damos solo lo que tú primero nos diste!”
Qué diferente es esta perspectiva de la que suele prevalecer en un mundo materialista. A veces, cuando damos, podemos sentirnos generosos, especiales o incluso indispensables. Pero David nos recuerda que dar no nos hace dueños de nada; simplemente nos convierte en administradores agradecidos.
La generosidad cristiana no nace de la abundancia de nuestros recursos, sino del reconocimiento de la abundancia de Dios.
Después de todo, ¿qué tenemos que no hayamos recibido primero? La vida, la salud, la familia, las oportunidades, la salvación, el perdón y la seguridad eterna son regalos de su gracia para ser usados para servir a otros.
Por eso, cuando damos de nuestro tiempo, de nuestros talentos o de nuestros recursos, no estamos dejando de tener algo sino que estamos respondiendo con gratitud a Aquel que nos lo dio todo.
Dar no es una carga ni una obligación religiosa, sino que es un privilegio que Dios nos da de participar en la obra de Dios devolviéndole una pequeña parte de todo lo que Él ha puesto en nuestras manos.
El profeta Malaquías escribió sobre esto en Malaquías 3:10
“Traigan todos los diezmos al depósito del templo, para que haya suficiente comida en mi casa. Si lo hacen, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, les abriré las ventanas de los cielos. ¡Derramaré una bendición tan grande que no tendrán suficiente espacio para guardarla! ¡Inténtenlo! ¡Pónganme a prueba!”
Nos desafía a que lo intentemos, a que pongamos a prueba esta promesa.
Pero al dar, recuerda que no estás haciendo un favor a Dios. Estás adorando al Dueño de todo con un corazón agradecido.
Oración
Señor, gracias porque todo lo que tengo proviene de ti. Líbrame de la arrogancia de pensar que soy dueño de algo y enséñame a vivir como un administrador fiel. Que pueda dar con alegría, gratitud y generosidad, reconociendo que todo te pertenece. Amén.
Te animamos a que dones en el siguiente enlace https://conectarglobal.org/donaciones/ . Así nos apoyarás a seguir con este hermoso servicio de llegar a muchas más personas.
Y que hagas uno de nuestros cursos en www.cursoscad.com/cursos que son sin costo alguno.
Escrito por Jen Wilson, narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global