Es Tiempo de Conectar, junio 009

¿Qué pide Dios de Tí?

“¡Hombre! El Señor te ha dado a conocer lo que es bueno, y lo que él espera de ti, y que no es otra cosa que hacer justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios!” Miqueas 6:8.

Así como esperamos de Dios, Él también espera de nosotros algo no muy gravoso y pesado de cumplir, pero espera y dice con claridad qué espera de tí y de mí.

No es difícil pretender agradar a Dios mediante actividades, programas, sacrificios o esfuerzos extraordinarios. Sin embargo, el profeta Miqueas nos recuerda que Dios no está buscando primero nuestras obras externas, sino un corazón sensible.

Reflexiona un momento y hazte esta pregunta: ¿Qué pide el Señor de mi? ¿Qué puedo hacer que le agrade?

No dice que haga cosas impresionantes. ni que alcance el éxito o que sea el mejor.

¡No! Dios resume su voluntad en tres demandas que están al alcance de cualquier creyente.

Pero es importante dejar claro que el único sacrificio que agrada a Dios es el sacrificio de su Hijo en la Cruz, allí Él llevó nuestras maldades y que obtengo salvación sólo por medio de Su Sangre derramada.

Sin embargo esta Escritura en Miqueas desafía a un pueblo religioso diciéndonos lo que espera de nosotros los que decimos que somos cristianos.

1. Hacer justicia

Hacer justicia significa actuar correctamente delante de Dios y de los hombres. Es ser honestos cuando nadie nos observa, cumplir nuestra palabra, rechazar la corrupción y tratar a las personas con dignidad.

La justicia comienza en las decisiones pequeñas de cada día: cómo hablamos, cómo trabajamos, cómo administramos nuestros recursos y cómo tratamos a quienes tienen menos poder que nosotros, cómo tratamos a nuestros empleados, a nuestros cónyuges, a aquellos que sub-valoramos?

En un mundo donde muchos preguntan: “¿Qué me conviene?”, el creyente pregunta: ”¿Qué es lo correcto delante de Dios?”

2. Amar misericordia

Es interesante que el texto no dice solamente “practicar misericordia”, sino amarla.

La misericordia es el reflejo del corazón de Dios. Él ha sido paciente con nosotros, nos ha perdonado y nos ha dado gracia cuando no lo merecíamos. Por eso, quienes han recibido misericordia están llamados a extenderla a otros.

Amar misericordia implica perdonar, mostrar compasión, ayudar al necesitado y soltar la amargura.

Hemos conocido de grandes en el Reino de Dios que nos han enseñado a hacer misericordia tales como San Pedro Claver que bajaba a las bodegas de los barcos que llegaban de África cargados de personas humildes o la Madre Teresa de Calcuta que dió su vida para servir a los pobres en la India.

Quizás el llamado no es a ser como ellos, tu llamado es a amar misericordia con tu cónyuge, con tu empleado, tu vecino, con una familia de escasos recursos, con personas que son diferentes o piensan diferente. No tienes qué cruzar el océano para hacerlo.

3. Humillarte ante tu Dios

Esta es la raíz de todo pues la humildad reconoce que Dios es el Señor y nosotros somos sus siervos. Es aprender y depender de Él, escuchar su voz y rendir nuestros planes a su voluntad.

La humildad no consiste en pensar menos de nosotros mismos, sino en recordar de dónde venimos y que no hemos hecho lo suficiente para merecer su bondad.

Cuando caminamos humildemente con Él, dejamos de buscar sólo nuestros intereses y tenemos en cuenta los de otros.

Los grandes hombres y mujeres de Dios en la Escritura entendieron esta verdad. La verdadera grandeza no está en la posición que ocupamos, sino en recordar que somos llamados a ser buenos mayordomos del poder, de los recursos que tenemos y aún de nuestro tiempo.

Aplicación

Al terminar este día, vale la pena preguntarnos:
¿Estoy actuando con justicia en mis relaciones y decisiones?
¿Estoy mostrando misericordia a quienes me rodean?
¿Estoy caminando humildemente delante de Dios?

Dios no nos está pidiendo algo complicado o imposible. Nos llama a una vida de integridad, compasión y dependencia de Él. Cuando estas tres virtudes gobiernan nuestro corazón, reflejamos el carácter de Cristo al mundo.

Oración

Señor, gracias porque has mostrado claramente lo que deseas de mí. Ayúdame a hacer justicia cuando sea difícil, a amar la misericordia cuando otros fallan y a caminar humildemente delante de Ti cada día. Que mi vida refleje tu carácter y tu amor. En el nombre de Jesús. Amén.

Te animamos a que dones en el siguiente enlace https://conectarglobal.org/donaciones/ . Así nos apoyarás a seguir con este hermoso servicio de llegar a muchas más personas.

Y que hagas uno de nuestros cursos en ⁠www.cursoscad.com/cursos⁠ que son sin costo alguno.

Escrito por Jen Wilson, narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global

Dar clic a la siguiente imagen para entrar a los cursos

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación.