Es Tiempo de Conectar, agosto 029
Oración de intercesión
«Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.» Jeremías 33:3
Ora conmigo esta oración. Padre nuestro que estás en los cielos, hoy no venimos con un devocional, no venimos con un mensaje preparado, venimos simplemente a buscarte. A clamar.
A pararnos delante de ti como lo que somos, gente muy pequeña en medio de tiempos especiales y pedirte que nos muestres lo que no podemos ver con nuestros propios ojos.
No tenemos a donde ir por eso nos postramos delante de ti, Dios eterno, Dios de la historia, Dios Omnipotente y Omnipresente lleno de amor y de misericordia.
Señor, el mundo que nos rodea está temblando.
Hay guerras que no terminan en Ucrania, desplazados en Gaza, ruido de guerra en Irán, en rincones del mundo que apenas aparecen en las noticias pero donde tus hijos lloran. Señor tú que eres el Príncipe de Paz ten misericordia.
Detén las manos que destruyen. Levanta las manos que reconstruyen y dondequiera que haya un creyente en medio de una zona de guerra, rodéalo de tu presencia de una manera que desafíe toda explicación humana.
Hay terremotos que sacuden la tierra en Colombia, en Venezuela e inundaciones trágicas en Nepal, familias que esta semana amanecieron sin nada.
Señor tú que eres el fundamento que ningún terremoto puede mover, sé su ancla. Sé su refugio. Levanta a tu iglesia para que sea la primera en llegar, la última en irse, y la única que puede ofrecer lo que ninguna agencia gubernamental puede dar.
Hay divisiones que nos desgarran por dentro.
Naciones divididas. Familias partidas. Iglesias fracturadas. Redes sociales que amplifican el odio y silencian la gracia. Señor en un mundo donde cada voz grita más fuerte que la anterior haznos diferentes.
Que nuestra voz suene a reconciliación cuando el mundo grita división. Que nuestra presencia traiga paz donde solo hay ruido. Que nuestra generosidad desconcierte a los que solo conocen la acumulación.
Señor, muéstranos los tiempos que vivimos.
No para que tengamos miedo sino para que dediquemos más tiempo a la oración. Para que demos con inteligencia. Para que vayamos a los lugares correctos con el mensaje correcto en el momento correcto.
Como la iglesia del primer siglo que sabía que debía proclamar a Jesús, haznos ese tipo de pueblo. No reactivo. No paralizado. No consumido por el ciclo de noticias que nunca descansa. Sino un pueblo que ve lo que tú ves y actúa desde esa perspectiva.
Intercedemos hoy por los líderes del mundo.
Por los que tienen en sus manos decisiones que afectan a millones, dales sabiduría que sólo viene del cielo. Por aquellos líderes que usan el poder para destruir, confunde sus planes y convierte sus propósitos en lo opuesto de lo que imaginan. Por los que gobiernan con integridad en medio de sistemas corruptos, sostenlos, protégelos, rodéalos de personas que hagan una buena contribución en lugar de corromperlos.
Intercedemos por tu iglesia en todo el mundo.
Por la iglesia perseguida en China, en Corea del Norte, en Irán, en Nigeria, que sufre lo que nosotros nunca hemos sufrido. Que su fe nos avergüence en el buen sentido, que nos recuerde que el Evangelio no tiene precio.
Oramos por la iglesia cómoda en los países donde la libertad religiosa es garantizada y el peligro es el adormecimiento, despiértala, Señor sacúdela y recuérdale que la comodidad no es la meta y que hay un mundo que se muere sin el evangelio en nuestro propio vecindario.
Por la iglesia en América Latina, que crece, que sufre, que busca, que a veces se equivoca, guíala hacia la madurez, que se enfoque en los heridos y en los perdidos. Que cada pastor que hoy se levanta cansado sienta que no está solo. Que cada creyente que duda en medio de la tormenta recuerde que la fe no es la ausencia de dudas sino la decisión de seguir caminando.
Y Señor intercedemos por los 600 millones de hispanohablantes con millones que todavía no te conocen.
Por el joven en Caracas que esta noche buscará en las drogas lo que solo tú puedes dar. Por la madre en Ciudad de México que lleva sola la obligación del hogar. Por el anciano en Lima que ha vivido toda una vida sin escuchar que es amado por el Creador del universo. Por el empresario en Medellín que tiene todo lo que el mundo llama éxito y que en la soledad de su oficina sabe que algo fundamental falta.
Señor, llégales, por cualquier medio, por cualquier canal, a través de cualquier persona..
Úsanos a nosotros si quieres. Aquí estamos. No tenemos lo suficiente pero estamos disponibles y hemos aprendido que la disponibilidad en tus manos vale más que la suficiencia en las nuestras.
Finalmente Señor, en medio de las guerras, los terremotos y tantas tragedias que vemos cada día, recuérdanos que tú sigues siendo quien eras antes de que todo esto comenzara.
El mismo que habló y el universo existió. El mismo que dividió el Mar Rojo y caminó sobre las aguas, el único que resucitó de entre los muertos y que vive. El mismo que prometió que las puertas del infierno no prevalecerán contra tu iglesia.
¡Ese mismo Dios está aquí, con nosotros! Y eso cambia todo.
En el nombre de Jesús, el único nombre que es sobre todo nombre, en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.
Amén.
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Creado y narrado por Juan Bravo. producido por Conectar Global