Devocional 004 septiembre

Es Tiempo de Conectar, septiembre 004

Una elección que cambia todo

«Escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios que gozar de los deleites temporales del pecado… porque tenía puesta la mirada en el galardón.» Hebreos 11:25-26

Hay decisiones que en la jornada de fe exigen que tomemos pero que tienen un precio por pagar. Moisés claramente calculó el precio de renunciar a la vida cómoda en el palacio siendo parte de una familia que lo tenía todo, la de Faraón.

¿Ese cálculo pagó la pena? Con decir que esa decisión fue tan estratégica que ha afectado al mundo y llega hasta nuestros días.

1. Lo que Moisés tenía — y lo que eligió soltar
Detengámonos un momento y consideremos lo que Moisés estaba dejando.
No estaba renunciando a la pobreza. No estaba abandonando una vida mediocre. Era el nieto adoptivo del Faraón, criado en el palacio más poderoso del mundo conocido, con acceso a la mejor educación, la mejor comida, la mejor ropa, las mejores conexiones políticas del planeta.

Hebreos dice que tenía acceso a «los tesoros de Egipto»
¿Por qué eligió renunciar a ellos?
El texto nos lo dice: «tenía puesta la mirada en el galardón.»
Moisés no ignoró el costo, sabía exactamente a lo que estaba renunciando porque lo que veía al otro lado de la decisión era infinitamente más valioso que lo que tenía.

Jim Elliot que dejó la comodidad y una vida prometedora para ir a la selva ecuatoriana y fue asesinado a los 28 años, dijo «No es tonto el que da lo que no puede retener para ganar lo que no puede perder.»

Moisés no era tonto. Era el hombre más inteligente de su generación y precisamente por eso hizo el cálculo correcto.

2. La decisión difícil que tienes frente a ti
Casi todos los que escuchan este devocional tienen una decisión pendiente. No necesariamente tan dramática como la de Moisés pero una que implica pagar un costo visible, concreto e inmediato.

Dejar la comodidad de la casa materna o un trabajo bien pagado para responder a un llamado ministerial.

Perdonar a quien te hizo daño cuando la amargura es real.
Dar generosamente cuando la cuenta bancaria dice que no es el momento.
Decir la verdad cuando la mentira conviene más.

Mantenerte fiel en tu matrimonio cuando la opción más fácil es tirar la toalla.
En todos estos casos el mundo te ofrece la misma calculadora: suma lo que pierdes hoy y compáralo con lo que ganas hoy. Si lo que pierdes es mayor, no lo hagas.

C.S. Lewis lo describió así: «Si pones el universo entero en un lado de la balanza y pones a Dios en el otro — Dios pesa más. No un poco más. Infinitamente más.»
Moisés lo entendió así y por eso dejó a Egipto no porque Egipto no fuera real o valioso, sino porque lo que Dios ofrecía era infinitamente más real y más valioso.

3. Cómo se ve el galardón desde aquí. 

El problema con el cálculo de Moisés es que requiere ver lo que todavía no es visible.

Y eso es precisamente lo que define la fe bíblica: «la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.» — Hebreos 11:1
“A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron. Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” San Juan 1:11-12

Cuando yo entendí que los que reciben al Hijo se les da la capacidad de ser Hijos de Dios escogí esto y lo recibí.

“Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” San Mateo 7:13-14

La puerta ancha representa una vida fácil, sin reglas morales ni esfuerzo, que muchos siguen pero que termina en la destrucción o la ruina.

La puerta estrecha representa el camino de la obediencia, amor sacrificial y los valores de Dios, el cual requiere esfuerzo y es elegido por pocos.
Pablo lo confirma décadas después desde su propia experiencia de haber soltado todo:

«Pues considero que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que nos ha de ser revelada.» Romanos 8:18.
Corrie ten Boom quien perdió a su hermana en los campos de concentración nazis y sobrevivió para contarlo dijo: «Nunca tengas miedo de confiarle un futuro desconocido a un Dios conocido.»
Para ti, hoy

¿Cuál es la decisión difícil que estás enfrentando?
¿Qué es lo que el costo presente te está impidiendo ver con claridad?

Toma la decisión con la calculadora correcta pero no se te olvide tomar en cuenta el galardón, no el que el mundo promete sino el que Dios prometió. El mismo galardón que Moisés vio desde lejos y por el que eligió el desierto por encima del palacio.

Moisés hizo el cálculo correcto pues la decisión que tomó hace tres mil años la estamos cosechando hoy. Así mismo tu decisión de hoy también tiene un eco que va más allá de lo que puedes ver.

¡Haz el cálculo correcto!
«Señor, hoy tengo delante una decisión donde el costo parece mayor que la recompensa. Ayúdame a cambiar la calculadora. A incluir en el cálculo lo que Tú ves y yo no veo todavía. Dame los ojos de Moisés — que vio el galardón con tanta claridad que Egipto perdió la comparación. Que lo que Tú ofreces sea más real para mí hoy que lo que el mundo me ofrece. Y dame el valor de hacer el cálculo correcto — aunque cueste. Amén.»

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Creado y narrado por Juan Bravo. producido por Conectar Global

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