Es Tiempo de Conectar, marzo 022
Medido por la gracia
“También dijo: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de una vasija o debajo de la cama? ¿No es, por el contrario, para ponerla en un candelero? No hay nada escondido que no esté destinado a descubrirse; tampoco hay nada oculto que no esté destinado a ser revelado públicamente. El que tenga oídos para oír, que oiga.» Pongan mucha atención, añadió.
Con la medida con que midan a otros, se les medirá a ustedes y aún más se les añadirá. Al que tiene se le dará más; al que no tiene hasta lo que tiene se le quitará». Marcos 4:21-25
La medición es esencial en el mundo de los artesanos. Un artesano mide cuidadosamente la madera que necesita para fabricar una mesa; un panadero pesa los ingredientes para calcular la cantidad de pan; un joyero se asegura de cuánto oro va a ir incrustado en un anillo.
La precisión inicial define la calidad de la creación final. Sin embargo, cuando se trata de medirnos a nosotros mismos o a los demás, a menudo utilizamos estándares imprecisos, incluso injustos.
Jesús nos invita a considerar cómo medimos. ¿Ofrecemos gracia a los demás mientras nos la negamos a nosotros mismos? ¿Juzgamos a nuestro prójimo con más dureza de la que nos gustaría que nos juzgaran? La medida que utilizamos revela nuestro corazón, y Jesús nos recuerda que la medida de Dios es a la vez justa y generosa. Cuando adoptamos su norma —gracia, misericordia y verdad— descubrimos la abundancia que Él promete.
En toda profesión, la justicia y la generosidad en la medición son importantes. Para el artesano, una balanza desequilibrada da como resultado un producto defectuoso. Para el creyente, un corazón desequilibrado limita nuestra capacidad de reflejar el amor de Dios.
Aceptar la manera en que nuestro Padre mide —con gracia y abundancia— nos libera para vivir con generosidad, confiando en Él para cada necesidad.
Reflexión
¿Cómo te mides a ti mismo y a los demás? ¿Eres duro y crítico, o reflejas la gracia que Dios te ha mostrado? Este pasaje nos desafía a alinear nuestros estándares con los de Dios, quien no mide por la imperfección humana sino por su amor y misericordia. Imagina cómo serían tus relaciones, tu trabajo y tu vida interior si confiaras en la abundante generosidad de la medida de Dios.
Puntos claves
Nuestra medida revela nuestro corazón
La forma en que juzgamos a los demás y a nosotros mismos refleja lo que valoramos. Jesús nos llama a medir con gracia y generosidad, tal como Dios nos mide.
La medición de Dios es abundante
La medición de Dios no está limitada por la fragilidad humana. Su medida está llena de misericordia y rebosante de gracia, invitándonos a vivir generosamente con los demás.
La generosidad se multiplica
Cuando somos generosos, Dios nos confía más. La abundancia de su Reino crece a medida que reflejamos su carácter en la forma en que damos, juzgamos y amamos.
Oración
Padre Celestial, gracias por medirnos con gracia y misericordia en lugar de condenarnos. Enséñanos a reflejar Tu generosidad en cómo nos medimos a nosotros mismos y a los demás. Ayúdanos a vivir con corazones alineados con Tu estándar, confiando en que, al dar, recibiremos. Que podamos abrazar Tu amor abundante y compartirlo con todos los que nos rodean. Amén.
Si esta reflexión ha hablado a tu vida, déjanos tu comentario, comparte con otros y suscríbete al canal.
https://www.youtube.com/channel/UCjAQ1K6ZSVAl0pheA3NVdIw
Te animo a que hagas uno de nuestros cursos en www.conectarglobal.org que son sin costo alguno.
Escrito por Jen Wilson, narrado por Juan Bravo, producido por Conectar Global