Es Tiempo de Conectar, julio 028
Una aceptación valiente
«He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.» Lucas 1:38
Continuamos con la asombrosa y detallada profecía de Isaías cuando menciona que la virgen dará a luz un niño; vale la pena parar un momento para hablar de esta virgen que dió a luz a Emanuel.
Isaías miraba hacia adelante sin saber exactamente la fecha que se iba a cumplir esta profecía, para nosotros es más fácil pues solo tenemos que mirar 2,000 años atrás.
La pronunció una joven de 13 a 15 años en un pueblo irrelevante que nadie esperaba que de allí saliera alguien importante.
Y lo que dijo esta joven fue algo tan simple como esto: «Hágase conmigo conforme a tu palabra.»
Es muy posible que María no tuviera ni idea de la implicación de esto y sin embargo mostró una entrega radical y fue el punto de partida de todo lo que vino después.
Cuando el Arcángel Gabriel llegó a María con el anuncio más extraordinario de la historia, ella no tenía manera de comprender completamente lo que estaba pasando.
Esta jovencita de lo poco que sabía era que estaba comprometida con José y que aparecer embarazada antes del matrimonio en su cultura no era simplemente vergonzoso, era algo potencialmente mortal pues la ley permitía que una mujer en esa situación fuera apedreada.
Sabía que tendría que explicar lo inexplicable a su familia, a sus vecinos, al hombre que amaba y con el que estaba comprometida. ¿Y quién le iba a creer?
No tenía ni idea que su niño en su vientre iba a ser rechazado, perseguido y hasta crucificado. No sabía que décadas después estaría parada al pie de una cruz viendo morir a su hijo. No sabía el precio completo de lo que estaba aceptando.
Y sin embargo dijo sí.
Corrie ten Boom quien sobrevivió a los campos de concentración nazis y pasó el resto de su vida hablando de la fidelidad de Dios en medio del sufrimiento escribió algo que resuena con el momento de María:
«La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible.»
María no vio el camino completo. Vio a quien le hablaba y eso fue suficiente para decir sí.
Vemos en esta joven la disponibilidad que Dios busca y que rara vez encuentra. Hay una palabra que ella usa para describirse a sí misma que en nuestra cultura moderna suena casi insultante.
«He aquí la sierva del Señor.»
¡Sierva! No líder visionaria, no estratega ministerial, no figura de influencia. ¡Sierva!
Lo extraordinario es que Dios no escogió a María porque era la más preparada teológicamente ni porque tenía las mejores credenciales. No la escogió porque había completado un programa de entrenamiento ministerial.
La escogió porque su corazón estaba disponible.
Andrew Murray — el pastor y escritor sudafricano del siglo XIX cuya obra sobre la humildad sigue siendo insuperable, escribió: «El mayor obstáculo para recibir más de Dios no es nuestra debilidad sino nuestra ocupación. Un corazón lleno de planes personales no tiene espacio para los de Él.»
Sí, María tenía planes, tenía un futuro trazado con José, tenía expectativas legítimas sobre cómo sería su vida y los soltó todos con cinco palabras.
Esa disponibilidad, esa capacidad de soltar sus planes para recibir los de Dios es exactamente lo que Dios sigue buscando hoy en tí y en mí.
No busca el más talentoso ni el más experimentado sino el más disponible.
¿Qué es lo que produce un sí así?
Cuando María dijo sí en ese momento en Nazaret, no tenía idea de la magnitud de lo que estaba poniendo en marcha.
Que ese sí produciría el nacimiento de alguien que iba a partir la historia en dos, antes y después de Cristo.
Que ese sí haría posible la salvación de millones a lo largo de los siglos.
Que ese sí iba a resonar en cada creyente que desde entonces ha dicho su propio «hágase en mí conforme a tu palabra.»
Los síes de Dios siempre producen más de lo que quien los dice puede imaginar y esta palabra es para tí y para mí
Ni José, ni Abraham, ni Pablo vieron el panorama completo cuando dijeron sí. Todos eventualmente descubrieron que su sí llegó a ser parte de algo mucho más grande que ellos.
El tuyo también lo será.
¿Estás disponible?
No te imaginas lo que esa disponibilidad va a producir.
Nadie lo sabe hasta que confía en quien te lo pide.
María lo hizo y el mundo nunca fue el mismo.
Oración
«Señor, hoy quiero decirte lo que María dijo, no porque lo tenga todo claro sino porque confío en Ti. ¡Estoy disponible!
Suelto mis propios planes para recibir los tuyos.
Hágase en mí conforme a tu palabra aunque no vea todavía a dónde me lleve ese sí. Confío en que lo que produces a través de mi disponibilidad siempre va a ser más grande. Amén.»
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Creado y narrado por Juan Bravo. producido por Conectar Global