Devocional 014 julio

Es Tiempo de Conectar, julio 014

La montaña que sigue creciendo

«Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa del Señor será establecido como cabecera de los montes, y más alto que los collados; y correrán a él todas las naciones.» Isaías 2:2

Hay momentos en la vida en que Dios habla con tal claridad que no puedes seguir siendo el mismo.

Para mí fue uno de esos momentos en que cerré la imprenta que había construido durante 19 años, en la que había invertido dos décadas de trabajo, de riesgo y de identidad empresarial y me encontré frente a una pregunta:

¿Y ahora qué?

Fue entonces que Isaías 2 llegó a mí, no como un devocional rutinario sino como una promesa personal, como una guía para la segunda mitad de mi vida.

1. La profecía que desafió toda lógica de su tiempo
Cuando Isaías escribió estas palabras, Israel estaba en crisis. El reino dividido, los imperios de Asiria y Babilonia respirandole en la nuca desde el norte, la corrupción interna royendo las instituciones. Todo indicaba declive y crisis , muy parecido a mi Colombia de ese tiempo.
Y es en ese contexto que Isaías ve algo que nadie más puede ver: una montaña que crece, que supera a todas las demás y a la que corren naciones enteras.
En el mundo antiguo, las montañas eran símbolo de poder, los imperios construían sus templos en las alturas para declarar su superioridad pero Isaías dice que habrá una montaña que las va a superar a todas y esa es la casa del Señor.

Lo que parecía imposible en el siglo VIII antes de Cristo, que la fe en el Dios de Israel se extendería a todas las naciones hoy es historia verificable. El ministerio de Jesús, el Mesías prometido, lo ha logrado.

Hoy esa montaña ha crecido de tal manera que más de 2.500 millones de personas en el mundo se declaran seguidores de Jesús.

El evangelio ha sido traducido a más de 3.500 idiomas.
La iglesia más grande del mundo no está en Europa ni en Estados Unidos sino que está en el hemisferio sur, en África, en Asia, en América Latina y la montaña sigue creciendo.

Philip Jenkins, historiador de la Universidad de Baylor, documentó este fenómeno en su libro The Next Christendom con una conclusión que impacta: «El centro de gravedad del cristianismo se ha movido hacia el sur y el oriente de una manera que Isaías podría haber anticipado.»

La profecía de Isaías se está cumpliendo en nuestros ojos, se pudo haber demorado pero está creciendo más de lo que imaginábamos.

2. El cumplimiento que vemos en nuestros días
Hay una tentación de leer las profecías de Isaías como algo lejano — eventos futuros, épocas distantes, realidades que no nos tocan.
Pero abre los ojos y mira lo que está ocurriendo ahora mismo.
En América Latina, la región del mundo hispano de 600 millones de personas que Conectar Global busca alcanzar avanza con una velocidad sin precedentes en la historia.

En 1900, menos del 1% de América Latina era cristiano evangélica. Hoy es cerca del 20% y creciendo. En África subsahariana, el cristianismo creció de 9 millones de creyentes en 1900 a más de 700 millones hoy.

En China, donde la iglesia fue declarada extinguida por el régimen comunista en 1949, hoy se estima que hay más de 100 millones de creyentes.

La montaña que Isaías vio sigue subiendo.
Y no solo en números, sino en profundidad y en transformación de comunidades, de familias, de naciones enteras.

Ningún Faraón pudo detener a Moisés. Ningún Herodes pudo detener a Jesús. Ningún Nerón pudo detener a Pedro, a Juan y a Pablo. Ningún régimen en el siglo XX ha podido extinguir la iglesia donde ha sido perseguida. La montaña no retrocede…Sigue creciendo.

3. Tu segunda etapa y la montaña de Dios
Aquí está lo que más me impacta de Isaías 2 y lo que me impactó en ese momento cuando cerré una etapa y abrí otra.

La profecía no dice que la montaña crecerá sola. Dice que correrán a ella todas las naciones. Hay movimiento. Hay personas que se suman y tú eres una de esas personas.

En el momento que decidiste que la segunda mitad de tu vida tendría un propósito diferente al de la primera, cuando se cierra un capítulo que duró 19 años de sacrificio y esfuerzo para abrir uno completamente nuevo, fue una escalada, fue subir a la montaña que Isaías vio.

Y lo extraordinario es que Dios llama a personas en la segunda mitad de su vida con una frecuencia que nuestra cultura ignora.

Moisés comenzó su misión más grande a los 80 años. Caleb reclamó su montaña, literalmente, a los 85. Abraham dejó todo lo conocido cuando ya era anciano. La segunda etapa en el reino de Dios no es el declive sino el momento de mayor fruto.

Bob Buford — empresario tejano que también cerró su primera carrera exitosa para dedicar la segunda mitad a la obra del Reino lo llamó «el segundo tiempo del partido de la vida.»

En su libro Halftime, escribió: «La primera mitad de la vida es para aprender lo que puedes hacer. La segunda mitad es para aprender por qué fuiste puesto aquí.»
Hoy, dondequiera que estés en tu historia, en la primera mitad o en la segunda, en el apogeo o en transición, hay una montaña que no para de crecer.

Y Dios te está invitando a no ser espectador de ese crecimiento.
La pregunta no es si la montaña de la casa del Señor llegará a ser cabecera de los montes. Isaías ya respondió esa pregunta hace 2.700 años.
La pregunta es: ¿qué parte de esa montaña estás construyendo tú?

Oremos
«Señor, gracias por la palabra de Isaías que llegó en el momento exacto. Gracias porque cuando cerré una puerta Tú ya tenías abierta otra. Gracias porque la montaña de tu Reino no depende de mis fuerzas sino de las Tuyas. Hoy me uno al avance. Hoy digo sí al llamado, a la misión que Tú pusiste delante de mí. Que todo lo que hagamos contribuya al cumplimiento de lo que Isaías vio. Amén.»

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Creado y narrado por Juan Bravo. producido por Conectar Global

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