Devocional 017 agosto

Es Tiempo de Conectar, agosto 017

No es tuyo y por eso puedes darlo

“’Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra.” 2 Corintios 9:8

Hagámonos esta pregunta, ¿Tengo suficiente para dar?
Esta pregunta está mal planteada porque la generosidad no depende de lo que tienes, comienza con lo que Dios te confía para que puedas dar a otros.

Cuando Jesús pone como ejemplo la ofrenda de la viuda, Él observa a una mujer muy pobre dar dos moneditas de cobre. Él dice que ella dio más que los ricos, porque ellos dieron de lo que les sobraba, pero ella dio todo lo que tenía para vivir.

1. La gracia que precede al dar
Pablo no dice «den todo lo que puedan.» Dice que “Dios hará que abunde toda gracia.”

La palabra griega charis es gracia. La misma palabra que describe la salvación, el favor inmerecido, el regalo que no tienes qué hacer nada para ganarlo. Sin embargo Pablo la usa aquí en un contexto económico.

El poder dar, el poder ser instrumento de bendición para otros, es una gracia, no es un atributo humano que algunos tienen y otros no, sino que es una gracia, un don que Dios deposita en quien lo necesita para cumplir un propósito específico.
No eres generoso porque eres buena persona, eres generoso porque Dios te hizo canal de su propia generosidad.

Porque la generosidad no depende de ti, ni de tu disciplina, ni de tu temperamento, ni de tu cuenta bancaria. La generosidad es gracia, es algo que Dios activa en ti y a través de ti.

Dar, no depende de si tienes suficiente para dar sino que depende de tu disponibilidad.

2. La suficiencia que libera la mano
Pablo no promete abundancia desbordante para acumular. Promete suficiencia para dar.

La suficiencia es exactamente lo que se necesita, ni más ni menos, para cumplir el propósito para el que Dios te puso en este momento específico de la historia.
He citado antes a George Müller quien sostuvo miles de huérfanos en Bristol, Inglaterra durante décadas sin hacer una sola solicitud pública de fondos, documentó algo que repitió hasta el final de su vida: «Nunca hubo un día en que los niños se quedaran sin comer. A veces el desayuno llegó cuando ya estaban sentados a la mesa. Pero siempre llegó.»

Suficiencia significa, no más, pero nunca menos.
Esa es la promesa de Dios al que da: no que tendrás tanto que nunca sentirás que la fe se estira, sino que tendrás exactamente lo que necesitas para abundar en toda buena obra.

3. El canal que no puede enorgullecerse del agua
Si la generosidad es gracia, si la capacidad de dar es un don de Dios, entonces el dador no tiene razón para enorgullecerse de su generosidad.

Un canal no se gloría del agua que pasa por él. Su única función es no obstruir el flujo. Y un canal que permanece abierto nunca se seca porque no depende de sus propias reservas sino de la fuente que lo alimenta.

C.S. Lewis dijo: «No des desde la cima de tu abundancia. Da desde el flujo de lo que Dios está moviendo a través de ti. Hay una diferencia. Una viene del ego. La otra viene de la gracia.»

Pablo lo confirma en 2 Corintios 9:10 con una imagen agrícola: «El que da semilla al sembrador y pan para el alimento, proveerá y multiplicará vuestra semilla para sembrar.»

Dios provee la semilla y Dios es el que multiplica la semilla. El sembrador solo pone la mano abierta, dispuesta, confiada y eso somos nosotros en la economía del reino, no somos el origen de la generosidad sino el canal.

Tres aplicaciones:
Primera — La próxima vez que tengas la oportunidad de dar y sientas la tentación de preguntar ¿tengo suficiente? cambia la pregunta por: «Dios, ¿qué quieres que fluya a través de mí en este momento?»

Segunda — Da antes de sentirte listo. La suficiencia que Pablo promete casi nunca aparece antes de la decisión de dar sino que aparece después.

Tercera — Olvídate de quien recibe el crédito. La generosidad que viene de la gracia de Dios no necesita reconocimiento. Jesús lo dijo con claridad: «No sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha.» Mateo 6:3.

Oración:
«Señor, hoy reconozco que lo que tengo es tuyo, puesto en mis manos con un propósito. Perdóname por las veces que cerré la mano porque creí que dependía de mis propias reservas. Hoy me declaro un canal abierto y disponible sabiendo que lo que fluya a través de mí va a lograr tu propósito. Hazme generoso no por mérito sino por gracia. Amén.»

Te animamos a que dones en el siguiente enlace https://conectarglobal.org/donaciones/. Así nos apoyarás a seguir con este hermoso servicio de llegar a muchas más personas.

Y que hagas uno de nuestros cursos en ⁠www.cursoscad.com/cursos⁠ que son sin costo alguno.

Creado y narrado por Juan Bravo. producido por Conectar Global

Dar clic a la siguiente imagen para entrar a los cursos

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación.